El di tella

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 11 (2683 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 12 de marzo de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Historias del Di Tella
La reedición de El Di Tella y el desarrollo cultural argentino en la década del sesenta (Asunto Impreso Ediciones e Instituto Torcuato Di Tella), de John King, incluye un prefacio de Tomás Eloy Martínez, que ofrecemos como anticipo, donde éste evoca la atmósfera cultural de los años 60 y a sus protagonistas
 
 
    
Escena de Play, espectáculo con dirección de AlfredoRodríguez Arias, estrenado en las salas del Di Tella. 
Dos fenómenos culturales permitieron que la Argentina, sofocada por golpes militares de fundamentalismo casi medieval, respirara algunas brisas de la vanguardia en los años 60. Una fue la revista Primera Planaque, desde mediados de 1964 -cuando el fundador, Jacobo Timmerman, dejó de usarla para sus proyectos políticos y renunció-, impusonuevas costumbres, descubrió a los nuevos talentos de la literatura, la música y la pintura, y hasta influyó sobre la moda, el habla y la sexualidad. El otro fenómeno fue el Instituto Di Tella, que dio cabida a todas las formas de renovación de la cultura, en especial en las artes plásticas, la música y el teatro.
En "el Di Tella", como se lo llamaba popularmente -aunque el apelativo también seasociaba con los taxis y las heladeras de esa marca-, desembarcaron de un modo u otro todas las manifestaciones del pensamiento. Primera Plana conservó su independencia hasta que la clausuró la dictadura de Juan Carlos Onganía, a fines de julio de 1969, y ya nada allí volvió a ser lo mismo. Al Di Tella, en cambio, le llovieron desde temprano las más extravagantes formas de censura. Grassi Susini, unactivista de derecha que sería luego jefe de la policía de la provincia de San Juan, acaudilló uno de los grupos que trataron de incendiar la sede de la calle Florida. El general Roberto Levingston, que en 1968 era jefe del servicio de informaciones del ejército, fue invitado por Guido Di Tella a comprobar personalmente que el Instituto no cobijaba a subversivos. El colaborador de la revista Sur ,Eduardo González Lanuza, vinculado en su juventud al Ultraísmo y otras vanguardias, se irritó tanto con la La menesunda , una instalación de Marta Minujín y Rubén Santaonín, que dio una incendiaria conferencia contra ella, a la que asistieron más de setecientas personas de grupos católicos conservadores.
Victoria Ocampo reseñó con aristocrático asombro el fenómeno del Di Tella: "Al mismo tiempoque se exhiben aquí muestras plásticas escandalosas, el vulgo, hecho insólito, compra las obras de Cortázar (tan luego Cortázar) y se pasea con sus libros en Torino o en subte o en colectivo" ( Sur , julio-agosto 1970). Y a su vez Crónica , un tabloide popular, comentó el 20 de diciembre de 1969: "La policía detiene a catorce extraños de pelo largo que pretendían asistir a un peligroso recital derock". El historiador Tulio Halperín Donghi le dedicó una de sus saludables ironías: "A tres cuadras de un Jockey Club que no se resolvía a resurgir de sus cenizas, una institución que llevaba el más célebre de los nombres surgidos de la nueva burguesía industrial ejercía en el más alto nivel el arbitraje de las modernas elegancias" ( Argentina: sociedad de masas, 1967).
Durante algún tiempo (enverdad, sólo meses), viví en un departamento frente a plaza San Martín, cuyos fondos se tocaban con los del Di Tella, y por las mañanas, cuando bajaba a desayunar al café Florida Garden, que era uno de los puntos obligados de encuentro de las vanguardias, me acompañaban siempre los coros y los solos del V de Bach, que fue estrenado en algún momento de 1968 por el Centro Latinoamericano de AltosEstudios Musicales, dirigido por Alberto Ginastera.
Todo lo que hiciera el Di Tella me parecía mítico, inolvidable: las muestras de los artistas neofigurativos, los baños en los que la gente podía desahogar sus pensamientos más secretos, las obras de teatro que elegía Roberto Villanueva, las discusiones apasionadas a la salida de los estrenos y de las exposiciones, con las hordas policiales rodando...
tracking img