El dinero maldito

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El 24 de julio de 1968 se cumplieron 100 años de natalicio del magnífico Alberto Masferrer. Con motivo de ello la entonces Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación proclamó 1968 como el "Año de Masferrer", así se lanzó la quinta edición de sus obras.

Seis años más tarde, en 1974, la nueva Dirección de Publicaciones del MINED se dió a la tarea de recopilar nuevamente losescritos del inigualable pensador salvadoreño y de publicarlos en una colección llamada "Cuadernos Masferrerianos": "¿Qué debemos saber?", "La Religión Universal", "El Minimum Vital", "Niñerías", "Prosas escogidas", "Leer y escribir" y, por supuesto, su escrito más representativo- y que tuve el placer de tener a mi disposición- "El Dinero Maldito".

Masferrer escribe acá como un iluminado entre ladecadencia que le rodea. San Salvador, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en el cual habitaba, le inspira a filosofar en el "por qué" del estado deplorable y falto de esperanza que inunda el ambiente citadino.

La reforma cafetalera de la década de 1870- que si bien es cierto catapultó a El Salvador hasta convertirlo por un tiempo en uno de los principanles oferentes del "grano de oro" enel mercado internacional- incidió tan negativamente en la forma de vida de los más pobres, que hasta hoy en día se viven las consecuencias de ello. Empero, los libros de Historia Oficial nos pintan un esplendor como ningún otro en la historia, a cerca de la vida en la ciudad de esos días: salones de baile y tertulias, clubes exclusivos, casinos lujosos, funciones de teatro y cine en boga, lainnovación de los "carruajes sin caballos", las glamorosas modas de las delicadas señoritas y los elegantes atavíos de los educados mancebos, los banquetes, la etiqueta, los modales y las cortesías. Todo felicidad, todo progreso, todo plenitud... y San Salvador cada vez con más infulas de ciudad cosmopólita, mientras más vanalidades traían en la mente los pasajeros de los vapores y ferrocarriles.Estas eran las acciones de la oligarquía, de los dueños de las fincas y los negocios, quienes con lo anterior no sólo se conformaban intentando cubrir con un telón de seda el escenario de la cruel realidad que ellos mismos provocaban con su avaricia, sino que le escribían más drama al montaje de la obra: No sólo les bastaba explotar a la clase obrera de sol a sol, de lunes a sábado, sino que tambiénfomentaban la decadencia en sus días de descanso, permitiendo que el Estado y los gobiernos municipales legalizaran antros de malamuerte para su perdición espiritual.

Masferrer nos relata el respecto: " A seis cuadras, Oeste, me queda el Hospital, a donde va, a todas horas, una caravana de dolientes, pobres o miserables los más, a ver si les dan algún alivio. A cinco cuadras, en direccióncontraria, me quedan tres estancos, donde se bebe de día y noche; donde la pianola, el fonógrafo, los gritos de los ebrios y el chocar de vasos y botellas ensordecen los oídos de los transeúntes, y también su conciencia, para que no piensen en los dramas que ahí se incuban. Frente a mí, a una cuadra, está la penitenciaría, donde viven los criminales desvalidos; los que no tienen la llave dorada queabre las puertas de la Justicia. Los Domingos, desde muy de mañana y todo el día, la vida enlaza esos tres antros en que el vicio, el crimen y el dolor se funden en una trinidad fatídica. (...) Se trabaja toda la semana ¿Qué cosa más justa que bajar el domingo para descansar, para divertirse? Por eso, desde muy de mañana, bajan los labriegos, limpios, endomingados, decididores, ligeros; dan unavuelta por la ciudad mientras se abre el estanco, y apenas este despliega sus fauces, entran y beben. (...) Y entonces todo huye, todo se desvanece: la memoria, la atención, el juicio, el sentimiento del yo, el dicernimiento del bien y del mal: es la locura, última forma de la embriaguez, que franquea el paso del hombre a la bestia, de la bestia a la fiera. Y entonces viene la sangre (...) De esa...
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