El elefante encadenado

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  • Publicado : 11 de marzo de 2012
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El elefante encadenado

-No puedo, le dije, ¡NO PUEDO!
-¿Seguro? Me pregunto el gordo.
-Sí, nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle que lo siento... pero sé que no puedo.El gordo se sentó a lo Buda en esos horribles sillones azules del consultorio, se sonrió, me miró a los ojos y bajando la voz (cosa que hacía cada vez que quería se escuchado atentamente), me dijo:-¿Me permites que te cuente algo?
Y mi silencio fue suficiente respuesta.
Jorge empezó a contar:

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran losanimales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía el despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después desu actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante se quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sinembargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera y apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbolde cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavíaconfiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porqueestaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
-Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido una respuesta coherente.
Con el tiempo me olvide del misterio del elefantey la estaca... y sólo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio...