El estridentismo en puebla.

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LA ESTRIDENCIA CALLADA



La Levítica Puebla de los ángeles recibió el primer día de 1923 con una explosión sólo semejante a la que estremeció la ciudad cuando sesenta años antes, en mayo de 1863 el General Jesús González Ortega, tras dos meses de resistencia, mandó destruir todo el armamento antes de tener que entregarlo, junto con la plaza, a los franceses. La causa del nuevo estallido ysu estridencia era la aparición en los muros de la mismísima catedral de la Angelópolis del Manifiesto Estridentista número 2, firmado por Manuel Maples Arce, el poblano Germán List Arzubide, Árqueles Vela, Salvador Gallardo, Miguel N. Lira, Ramón Alva de la Canal, Leopoldo Méndez, Miguel Aguillón Guzmán y doscientas firmas más.

Imaginemos el escándalo de la sociedad de los acelerados pero –alfin poblanos- conservadores ante la evidencia de que los subversivos, se atrevían a insultar al hijo adoptivo de Puebla la ciudad histórica: Ignacio Zaragoza Seguín, a quien los estridentistas calificaron en su manifiesto como “bravucón insolente de zarzuela” y que a cambio, ofrecen la personalidad de Charles Chaplin, “angular, representativo, democrático”.

Aquellos descabellados (en los dossentidos de la palabra) causaron pánico entre nuestra buena sociedad. Al imprimir su manifiesto jamás imaginaron que la reacción fuera tan virulenta en su contra pero tampoco que al cabo de pocos años tuviera tantos seguidores.

En la literatura mexicana del siglo veinte, no existe fenómeno literario que, como el Estridentismo haya sufrido mayores desdenes y haya sufrido de alabanzas máshiperbólicas. Para examinar la vanguardia más radical de las tres primeras décadas de nuestro siglo es necesario dejar de considerar paternalmente al Estridentismo como una curiosidad arqueológica o una travesura tolerable, y entrar en los mecanismos de su poética; por la otra, precisamos no ceder al deslumbramiento de una estética cuya audacia y pretendida originalidad no bastaron para pasar la prueba defuego de la página impresa.

"Cosmopoliticémonos", exigía Maples Arce a sus compatriotas, e invitaba a todos los poetas y artistas jóvenes de México, "a todos los que aún no se han corrompido con los mezquinos elogios de la crítica oficial" y "a todos los grandes sinceros" a sumarse a las filas del Estridentismo.

En la aparición del Segundo Manifiesto Estridentista, el 1° de enero de 1923en la Ciudad de Puebla -el primero se publica en diciembre de 1921-pedía la participación de "la juventud intelectual del Estado de Puebla" y la adhesión a las "filas triunfales del Estridentismo". El acento era incendiario, panfletario, provocador: "La exaltación del tematismo sugerente de las máquinas"; el "vivir emocionalmente" o el "Ponerse en marcha hacia el futuro", no eran grandes propuestasartístico-literarias. Los insultos e improperios a los héroes nacionales sólo podían tener el mérito - efímero mérito - de sacudir a las conciencias más tradicionales: "CAGUÉMONOS: Primero: En la estatua del Gral. Zaragoza, bravucón insolente de zarzuela (…). Horror a los ídolos populares. Odio a los panegiristas sistemáticos", etc. Por último, proclamaban: "Como única verdad, la verdadestridentista. Defender el Estridentismo es defender nuestra vergüenza intelectual. A los que no estén con nosotros se los comerán los zopilotes. El Estridentismo es el almacén de donde se surte todo el mundo. Ser estridentista es ser hombre. Sólo los eunucos no estarán con nosotros. Apagaremos el sol de un sombrerazo”. Y culminaba con la proclama: “FELIZ AÑO NUEVO. ¡VIVA EL MOLE DE GUAJOLOTE!"

ElEstridentismo saluda al impacto de la Revolución Mexicana y en lugar de cantar a cisnes, jardines, estatuas, y noches lúgubres, decide cantarle al mundo urbano, moderno, al mundo que surge con el estallido revolucionario. El Estridentismo se convierte en una exaltación del ruido de los trenes y de los tranvías, del ruido de los motores y de las fábricas, de los edificios que brotan por doquier en...
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