El lapiz del carpintero

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Un estudio sobre EL LÁPIZ DEL CARPINTERO de MANUEL RIVAS Pilar Barreiro José María Bizcarrondo Joaquín Fernández Mará Jesús Pardina Mario Sasot (I.E.S. Andalán) MANUEL RIVAS, O EL DIOS DE LAS PEQUEÑAS COSAS Manuel Rivas (A Coruña, 1957) es, con seguridad, el más conocido y mejor vendido escritor actual en lengua gallega. Periodista, narrador y poeta, hace ya algunos años trasladó su residencia aFinisterre, en la Costa de la Muerte gallega. Su padre, cuando él era niño, emigró a Venezuela, donde trabajaba en la construcción y de noche tocaba el saxo en un club. Mientras, su madre vendía en La Coruña la leche de las vacas que cuidaba su abuela. Actualmente se encuentra residiendo en Londres, donde está realizando un trabajo de investigación sobre tremas relacionados con la emigración, talvez movido por el deseo de huir de la fama, que ya empezaba a acosarle hasta el agobio en su tranquila tierra natal. Desde la aparición de su primer libro de relatos, Un millón de vacas (1990), pasando por la novela Los comedores de patatas (1992), los cuentos de En salvaje compañía (1994), ¿Qué me quieres, amor? (1996), su novela El lápiz del carpintero (1998), hasta la publicación, en 1999, desu última recopilación de relatos Ella, maldita alma, el escritor gallego Manuel Rivas no ha hecho más que confirmarse, paso a paso, obra tras obra, como un valor seguro de las letras peninsulares de este fin de siglo. La narrativa gallega de Manuel Rivas da testimonio continuado de una excepcional para la fábula y de una voluntad inquebrantable de ser leal a su país y a su tiempo, a la historia ya la pasión liberadora y curativa de la literatura. A este talento narrador, que según uno de sus mejores estudiosos, el galaico afincado en Aragón Antón Castro, lo emparienta directamente con Álvaro Cunqueiro y Rafael Dieste, y con los antiguos charlatanes de aldea, hay que unir una intensa y dilatada trayectoria como periodista, poeta, ensayista en revistas como Teima, Mancomún, Luzes de Galiza,A nosa Terra, o en periódicos como La Voz de Galicia y El País. El quehacer literario de Rivas bebe de diversas fuentes, surgidas siempre de la mejor tradición, tanto local como universal. Si en las grandes novelas dcimonónicas (Madme Bovary o La regenta) los objetos adquieren el don prodigioso del verbo, el lápiz de carpintero, de la novela del mismo nombre, atesora en sí mismo la presenciaconcluyente del pasado con el presente para estructura, de forma magistral el discurso del relato. En alguna de sus narraciones, como las incluidas en su posterior entrega de Ella maldita alma, Rivas consagra su escritura a detectar almas, en el más puro estilo y oficio de algunos de los grandes cuentistas del XIX, como Chejov y Clarín. Así mismo, estos buceos hacia la intimidad de los pesonajes,acaban, uniendo, a la manera de Conrad, corazones solitarios, entrelazando, en un universo panteísta, personas dispares entre sí, personas con animales, seres vivos con objetos, canciones, etc.

Otros estudiosos de sus obras han encontrado huellas indisimulables de otros autores pertenecientes a diversos ámbitos literarios y espacio-temporales como Miguel Torga, Antonio Tabucci y Albert Camus.Respecto a sus influencias autóctonas, Rivas admite participar en alguna medida de la tradición literaria gallega, especialmente los mencionados Cunqueiro y Dieste (a quien nuestro escritor rinde homenaje constantemente en sus escritos), y Valle-Inclán. Buena parte de la crítica lo considera el renovador de las letras gallegas, en la misma medida en que lo han hecho Bernardo Atxaga en el País Vasco yQuim Monzó o Biel Mezquida en Cataluña. Precisamente esa aura de escritor emblemático de las modernas letras gallegas y el poder subyugante de su escritura, han ensombrecido a otros soberbios narradores como Carlos Casares y Xosé Luis Méndez Ferrín. Otros críticos señalan el rusco cambio producido entre el mundo rural reflejado en las obras de Dieste, Cunqueiro o Méndez Ferrín, y el mundo urbano...
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