El marques de sade

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EL MARQUÉS DE SADE

Simone de Beauvoir

Scan y Revisión: Spartakku
Para El Divino Marqués
http://www.sade.iwebland.com

Título del original francés
Faut-il brûler Sade?

Traducción por
J. E DE LA SOTA

[En color marrón y entre corchetes se encuentra la numeración de la edición original en papel]

LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA
Queda hecho el depósito que
previene la ley 11. 723.Copyright
by EDICIONES LEVIATAN,
Juncal 1131 — Buenos Aires.
IMPRESO EN LA ARGENTINA PRINTED IN ARGENTINE

SOLAPA INTERNA DE LA PORTADA

En uno de sus libros, el marqués de Sade afirma con vigor: "Sostuve mis extravíos con razonamientos. No me puse a dudar. Vencí, arranqué de raíz, supe destruir en mi corazón todo lo que podía estorbar mis placeres". Se quiso ver en ello la actitud de undepravado. Al reivindicar a este hombre que se rebeló contra la moral de su época para asumir en su conciencia las manifestaciones sexuales de la sociedad que lo rodeaba, Simone de Beauvoir pinta la figura de un revolucionario, de un racionalista, de un hombre que necesita comprender la dinámica interna de sus actos y los de sus semejantes.
“Sólo se afilia —dice la penetrante y audaz autora deeste libro— a las verdades que le son dadas por la evidencia de su experiencia vivida, y por ello superó el sensualismo de su época para transformarlo en una moral de autenticidad.” Es esta búsqueda de autenticidad la que jalona toda la accidentada y torturada vida del marqués de Sade. Y es lo que, indudablemente, le concede especial vigencia en nuestra época, que ha hecho de la autenticidad una desus más precisas posibilidades.
Simone de Beauvoir sigue al célebre personaje a través de la formulación de sus principios. Sin detenerse más de lo necesario en las circunstancias que rodearon la vida del marqués de Sade, ubica aquellos hechos que determinan su personalidad en el campo de los principios que él mismo formuló y en la interpretación que dio a sus actos.
Los prejuiciosensombrecieron durante muchos años a este hombre que, en un mundo que intentaba desprenderse del feudalismo y caía corrompido en la vida cortesana, pretendió iluminar a sus contemporáneos sobre el valor real de los cuerpos y los sentidos. La autora de El Segundo Sexo, al desembarazar al marqués de Sade de su fama falsificada, le concede la perspectiva de su auténtica dimensión: un testimonio increíble yrevelador.

Imperioso, colérico, impulsivo, exagerado en todo, con un desorden en la imaginación, en lo que atañe a las costumbres, como no hubo semejante; ateo hasta el fanatismo, heme aquí en dos palabras, y algo más todavía: matadme o aceptadme tal cual soy, pues no cambiaré.
Prefirieron matarlo. Al comienzo a fuego lento en el tedio de los calabozos y, después, por la calumnia y el olvido. Estaclase de muerte, la había deseado: Una vez cubierta la fosa sembrarán encima de ella bellotas para que después... las huellas de mi tumba desaparezcan de la superficie de la tierra; me complazco en pensar que mi memoria se borrará también en el espíritu de los hombres... De sus últimas voluntades, sólo ésta fue [7] respetada, pero con un cuidado especial: el recuerdo de Sade ha sido desfiguradopor leyendas estúpidas;1 su nombre mismo diluido en pesados vocablos: sadismo, sádico. Sus diarios íntimos fueron perdidos, quemados sus manuscritos —los diez volúmenes de sus Jornadas de Florabelle, con la instigación de su propio hijo— sus libros prohibidos. Si bien hacia las postrimerías del siglo xix Swinburne y algunos curiosos se interesaron por su caso, fue preciso aguardar a Apollinaire paraque se le devolviera su lugar en las letras francesas. Lugar que todavía se halla lejos de haber conquistado oficialmente. Cabe hojear las compactas y minuciosas obras sobre "las ideas del siglo xviii", también sobre "la sensibilidad" en el mismo siglo, sin encontrar una sola vez su nombre. Compréndese entonces que, como reacción en contra de ese silencio escandaloso, los devotos de Sade hayan...
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