El valle del terror

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 25 (6150 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 12 de diciembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
El valle del terror, Conan Doyle, Arthur

1 El aviso —Estoy tentado de pensar… —dije yo. —Eso mismo haría yo —comentó con impaciencia Sherlock Holmes. Me tengo por uno de los mortales con mayor dosis de paciencia, pero confieso que esa burlona interrupción me molestó. —La verdad, Holmes, que hay veces que resulta usted un poco fastidioso —le contesté con severidad. Holmes se hallaba demasiadoensimismado en sus propios pensamientos para contestar de inmediato a mi reconvención. Con la cabeza apoyada en la mano y el desayuno intacto delante, miraba fijamente la hoja de papel que acababa de sacar del sobre. De pronto cogió este, lo acercó a la luz y examinó con gran cuidado tanto el exterior como la carterilla. —La letra es de Porlock —dijo pensativo—. No me cabe duda de que es letra dePorlock, aunque sólo he tenido ocasión de verla un par de veces antes de ahora. Esta y, con su adornito en lo alto, es característicamente suya. Pero si la carta es de Porlock, el asunto debe de ser de primerísima importancia. Holmes hablaba consigo mismo, más bien que dirigiéndose a mí, pero mi enfado se disipó en el interés que en mí despertaron sus palabras. —Pero ¿quién es ese Porlock? —lepregunté. —Porlock, Watson, es el nom de plume, una simple señal de identificación, tras la cual se esconde una personalidad escurridiza y evasiva. En una carta anterior me anunciaba con franqueza que ese nombre no era el suyo, y me desafiaba a dar con él entre los millones de habitantes que bullen en esta gran ciudad. Porlock no tiene importancia por sí mismo, sino por el hombre extraordinario conquien está en contacto. Recuerde usted el pez-piloto con el tiburón, el chacal con el león; lo insignificante, en fin, acompañando a lo formidable. No solamente formidable, Watson, sino también siniestro…, siniestro en el más alto grado. Ahí es donde cae dentro de mi jurisdicción. Me ha oído usted hablar del profesor Moriarty, ¿verdad? —El célebre hombre de ciencia criminal, tan famoso entre losdelincuentes… —No me saque los colores a la cara, Watson —murmuró Holmes en tono de súplica. —Iba a agregar «como desconocido del público». —¡Buen golpe…, muy buen golpe! —exclamó Holmes—. Watson, está usted desarrollando una vena inesperada de humorismo astuto, de la que tengo que aprender a guardarme. Pero llamar delincuente a Moriarty es, ante los ojos de la ley, cometer un acto de difamación, yeso es precisamente lo magnífico y asombroso de la situación. El más grande maquinador de todos los tiempos, el que organiza todas las maldades, el cerebro que rige los bajos fondos; un cerebro que habría sido capaz de forjar o de hacer fracasar el destino de las naciones. Eso es Moriarty. Pero él se halla tan a cubierto de las sospechas del público (tan inmune se encuentra a toda crítica), llevade modo tan admirable su dirección y su enmascaramiento, que podía arrestarlo a usted ante los tribunales por esas palabras que ha pronunciado y llevarse la pensión de usted correspondiente a un año como bálsamo de su buena fama lastimada. ¿No es acaso el célebre autor de La dinámica de un asteroide…, libro que alcanzó alturas tan enrarecidas de la pura matemática que no hubo en la Prensacientífica hombre capaz de ponerle peros? ¿Se puede vituperar a un hombre así? Un doctor difamador y un profesor difamado; tales serían los respectivos papeles de ustedes. Eso es ser un genio, Watson. Pero si yo escapo de otros personajes de menos altura, llegará con seguridad nuestro día. —¡Y ojalá que esté yo presente para verlo! —exclamé con devoción—. Pero de quien estaba usted hablando era de esteindividuo Porlock. —¡Ah, sí! El tal Porlock es un eslabón de la cadena que se halla a corta distancia del gran enlace. Porlock no es un eslabón sólido, dicho sea entre nosotros. Hasta donde yo he podido tantear la cadena, es el único punto débil de esta. —Pero la resistencia de una cadena se mide por su eslabón más débil.

—Exactamente, mi querido Watson. De ahí la extremada importancia de...
tracking img