Ensayo

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Valencia, 26 de Junio de 2000. Cuarta Etapa - Año VII. Nº 262.    www.tiempo.uc.edu.ve |

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| En-red-arse en la ciberlectura |
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| Luis Barrera Linares |
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| La escena mítica del plácido lector que saborea los contenidos de un libro abierto, sentado en una cómoda mecedora, comienza a tener su contraparte contemporánea en la imagen de alguien que,también plácidamente, teclea sin cesar frente a la luminosidad de un monitor. |
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Foto: Armo Minkkinen |
Creo que la frase pertenece a Rómulo Gallegos y creo que fue a raíz de la fundación de la revista La Alborada (1906): "No podemos seguir escribiendo para las telarañas del aposento". Con ello, supongo, trataba de llamar la atención sobre el hecho de hacer literatura quede alguna manera circulara y cumpliera algún papel en la sociedad. Nunca se imaginó el novelista que los autores del siglo XXI nos veríamos obligados a comenzar a escribir de verdad para las "telas de araña" de la cibernética pues, al decir de los expertos, el 75% de los libros y demás material de lectura que se publique en el 2005 circulará por la vía electrónica. Y la noticia no es para alarmar.Ni tampoco para sentarse en el balcón de la nostalgia y comenzar a sentir despecho rocolero por la desaparición del libro. Eso jamás se ha planteado, al menos de manera seria, formal y razonable. El libro sigue (seguirá) vivo. Lo que sí ya no podemos ignorar, por mucha tradición y mucho conservatismo que nos endilguemos, es que está cambiando inevitablemente el formato de lo que en nuestratradición de estanterías hemos asimilado culturalmente como el objeto libro. Cambiará, eso sí,  el vehículo (y el fenómeno ya arrancó), cambiará la materia del vehículo, cambiará el modo de acercarnos al objeto y cambiará la manera de tener acceso al objeto. Eso, sin duda ninguna. La escena mítica del plácido lector que saborea los contenidos de un libro abierto, sentado en una cómoda mecedora, comienza atener su contraparte contemporánea en la imagen de alguien que, también plácidamente, teclea sin cesar frente a la luminosidad de un monitor. Mejor dicho, ha nacido un nuevo modo de acercamiento a la palabra escrita. Y ese nuevo modo habrá de compartirse a los usuarios acostumbrados a la ya clásica manera de hacerlo. Habremos que acostumbrarnos entonces a que, desde hace ya algún tiempo, lapalabra escrita, viene "empacada" en dos estuches distintos, más no contrapuestos, ni mucho menos encontrados. Lo que a su vez implica que, nos  guste o nos disguste, también habremos de cambiar nosotros, también habremos de acoplar nuestros hábitos de acercamiento al libro y nuestra manera de abordarlo. Sin tapujo ninguno: o cambiamos ese modo tan particular de creer que sólo es libro un manojo depáginas impresas enmarcado entre dos solapas, o nos come el tigre de esta manía finisecular de páginas WEB (manía "webera" dice mi tía Eloína) en que estamos cada día más inmersos, a veces sin darnos cuenta. El libro electrónico ya no es una quimera ni una idea de ciencia ficción. Está aquí, en nuestras narices, lo tenemos enfrente, detrás de la magia de las pantallas de los ordenadores. O entendemoseso, o nos resignamos a que también nosotros somos humanos de otro tiempo, que no siempre por pasado ha sido necesariamente mejor ni peor. Lo más que nos queda es probar el sentido de ese novedoso universo significativo que se nos encima cada día más. Aceptar la posibilidad de lo nuevo es una manera de continuar teniendo el privilegio del acercamiento a la escritura. Sin prejuicios y sin esospavores y sudores casi menopáusicos  que  obligan a algunos a ver el mundo del mismo tamaño que lo han construido, en eso que la psicología denomina la memoria semántica. El universo crece y el hombre busca. Y al buscar encuentra. Entonces, el libro electrónico es ya una realidad y no nos queda más que dejarlo compartir el espacio reservado para la mediación entre nosotros y la literatura. Lo que...
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