Esperando el reencuentro

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  • Publicado : 12 de septiembre de 2012
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Esperando el reencuentro
Lentamente camina por uno de los senderos de la plaza, hasta llegar a acomodarse en el mismo banco en que hace 15 años se sienta, todos los días a la misma hora.
Tiene, gracias a esa rutina, una especie de registro hecho, con los horarios de la salida de los chicos de la escuela de enfrente, la señora del correo que sale de su trabajo, el muchacho con el carrito llenode herramientas que a veces ve pasar hasta los domingos.
Su banco es el que está más cerca de los juegos, siempre le gustó estar cerca de los niños.
El sol brilla con toda su intensidad, pero no alcanza a entibiar lo que el gélido viento de la cordillera enfría.
A pesar de eso, salvo por la lluvia, su rutina nunca se ve alterada.
El no lo llamaría rutina, suena a servicio militar, para el masbien es Su Ritual. Comenzó a sentarse en ese banco cuando quedó solo, cuando Claudina se fue para siempre.
No sabe muy bien porque, y no se molesta mucho en descubrir la razón, hace un tiempo ha empezado a sentir añoranza de sus momentos compartidos con ella, su vida juntos, sus hijos pequeños, su casa.
Claudina, dice exhalando y en voz alta sin darse cuenta…
Esa mujer tenía la capacidad dehacer sentir amados a todos a su alrededor sin ni siquiera decir una palabra, ella decía te amo con la mirada, con su sonrisa, con sus desayunos, sus tortas, con las sorpresas que dejaba bajo la almohada de cada uno, cuando a ella se le antojaba que lo necesitaban. Con una caricia, tierna y lenta, mezclada a un guiño.
Claudina lograba hacer sentir a cada uno en esa casa, “el preferido”.
Alfonso sedespierta de ese recuerdo cuando descubre a un chico de unos 8 años con una gorra azul parado frente a el mirándolo con curiosidad.
* Queres jugar? – le dice el nene mostrándole una pelota.
* Jaja…ríe Alfonso – No, pero si queres jugamos al metegol.
* Dejá- dice el chico. – De que te reias?
* Yo? Me reía? – pregunta Alfonso
* Si, desde hace rato estas sonriendo.
* Jajaja,de nada chiquito, de nada, solo recuerdos lindos.
* Ahh…dice el nene tirando la pelota y corriendo tras de ella.
Alfonso se ríe, ahora si conscientemente.
Saca un pañuelo de tela de su bolsillo, Claudina nunca hubiera aprobado que usara esos de ahora, los descartables, y se suena la nariz mas por costumbre que por necesidad. Es solo agüita, por el frío. Gracias a Dios siempre fue un tiposano, robusto. Este pensamiento lo lleva a otro de sus recuerdos que últimamente lo rondan. Unas vacaciones en Córdoba, con los hijos aun pequeños, el observando a Claudina meterse en el río con su malla enteriza estampada con flores verdes y amarillas. El estaba sentado a la sombra, en ese tiempo no le gustaba tanto el sol como últimamente. Mientras la observaba decía “rolliza”...así la describió supadre cuando el apenas la conocía. Su padre le había dicho: “Alfonso, si algún día elegís una mujer para casarte fijate que sea rolliza, pero con curvas y que sea capaz de hacer todas las tareas del hombre, incluso tener hijos”
* Jajajajaja, rió en voz alta, sin miedo a que pensaran que estaba loco, esas cosas dejan de importarte allá por la mitad de tu vida, se dijo a si mismo.
Y fue asínomas, cuando la vió por primera vez, no supo si era rolliza o no, solo quedó deslumbrado por su sonrisa, fresca, espontánea y un rato mas tarde, gracias a que se había quedado dando vueltas cerca de donde ella estaba sentada con sus amigas descubrió que su risa era el sonido más maravilloso que había escuchado hasta ese momento. Se sorprendió a si mismo riendo de esa risa como por contagio. Ése erael punto, y lo había comprobado por el resto de su vida. Cada cosa que transmitiera esa mujer era contagiosa, el humor, la mayor parte de sus días festivo y alegre y alguno que otro melancólico y retraído; el entusiasmo por lo que fuera, pintar la casa, cocinar, arreglar el jardín, cantar en la galería de casa las noches de verano, preparar los regalos navideños o de Reyes. Todo lo que hacía...
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