Extracto del prólogo de “los pilares de la tierra”

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Nada ocurre tal como se planea.
La novela Los pilares de la Tierra sorprendió a mucha gente, incluido yo mismo. Se me conocía como autor de thrillers. En el mundo
editorial, cuando uno alcanza el éxito con un libro, lo inteligente es escribir algo en la misma línea una vez al año durante el resto de
la vida. Los payasos no deberían tratar de interpretar el papel de Hamlet y las estrellas delpop no deberían componer sinfonías. Y
yo no debería haber puesto en peligro mi reputación escribiendo un libro impropio de mí y en exceso ambicioso. ….Lo último que
cabía esperar de mí era una historia sobre la construcción de una iglesia. Así pues, era poco probable que escribiese un libro como
Pilares, y de hecho estuve a punto de no hacerlo….
En algún momento de 1976 escribí las líneasgenerales y unos cuatro capítulos de la novela. Se la envié a mi agente, Al
Zuckerman, que me contestó en una carta: “Has creado un tapiz. Lo que necesitas es una serie de melodramas enlazados”. …
Abandoné el libro sobre la catedral y se me ocurrió otra idea, un thriller acerca de un espía alemán en territorio inglés durante la
guerra. Afortunadamente ese proyecto sí estaba a mi alcance y con eltítulo “La isla de las tormentas” se convirtió en mi primer
best-seller. En la década siguiente escribí thrillers, pero continué visitando catedrales, y la idea de la novela sobre una catedral
nunca llegó a desvanecerse por completo. La resucité en enero de 1986, después de terminar mi sexto thriller, El valle de los
leones.
Mis editores se pusieron nerviosos. Querían otra historia de espías. Misamigos albergaban también sus temores. No soy la clase
de autor capaz de eludir un fracaso amparándome en que el libro era bueno pero los lectores no habían estado a la altura. Escribo
para entretener, y ello me complace. Un fracaso me hundiría. Nadie trató de disuadirme, pero muchos expresaron sus reservas.
Sin embargo no deseaba escribir un libro “difícil”. Escribiría una historia deaventuras con pintorescos personajes que fuesen
ambiciosos, perversos, atractivos, heroicos e inteligentes. Quería lectores corrientes tan fascinados como yo por el aspecto
romántico de las catedrales medievales.
Descuidé por completo la correspondencia, pero concluí el libro en marzo de 1989, tres años y tres meses después del inicio.
Estaba agotado pero contento. Tenía la sensación de haber escritoalgo especial, no un simple bestseller más sino quizá una gran
novela popular.
Poca gente se mostró de acuerdo.
Mi editorial norteamericana para tapa dura, William Morrow & Co., imprimió aproximadamente el mismo número de ejemplares que
de “El valle de los leones”, y cuando vendieron igual cantidad, se dieron por satisfechos. Mis editores londinenses demostraron
mayor interés, y Pilaresvendió mejor que mis anteriores libros. Pero entre los editores de todo el mundo la reacción inicial fue un
suspiro de alivio ante el hecho de que Follett hubiese concluido su disparatado proyecto y salido indemne. El libro no ganó premio
alguno, ni llegó siquiera a ser finalista. Unos cuantos críticos lo elogiaron encarecidamente, pero la mayoría mostró sólo
indiferencia. Se convirtió en número unoen ventas en Italia, donde los lectores tienen siempre una actitud favorable conmigo. La
edición en rústica ocupó la primera posición en listas de ventas británicas durante una semana.
Empecé a pensar que me había equivocado. Quizá el libro era sólo una lectura amena como tantas otras, bueno pero no
extraordinario.
Hubo no obstante una persona que creyó fervientemente que se trataba de unlibro especial Mi editor alemán, Walter Fritzsche, de
Gustav Lübbe Verlag, soñaba desde hacía tiempo con publicar una novela sobre la construcción de una catedral. Incluso había
comentado la idea a algunos de sus autores alemanes, sin llegar a ningún resultado. Así que se entusiasmó con lo que estaba
escribiendo, y cuando por fin recibió el manuscrito, tuvo la sensación de que sus esperanzas se...
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