Facundo cabral

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Paraíso a la deriva

Facundo Cabral

FACUNDO CABRAL

Paraíso a la deriva
MEMORIAS

SUDAMERICANA/PLANETA

1

Paraíso a la deriva

Facundo Cabral

DISEÑO DE TAPA: María Fernanda Barro y Ricardo Duro
SOBRE UNA FOTOGRAFÍA DE: Liliana Ernidi

Primera edición: julio de 1985 Segunda edición: agosto de 1985 Edición electrónica: Feruyo_marzo de 2003

© 1985 Facundo Cabral © 1985Sudamericana / Planeta S. A. (Editores)

ISBN 950-37-0130-9
Hecho el depósito que previene la ley 11.723 Impreso en la Argentina

2

Paraíso a la deriva

Facundo Cabral

(Este libro es el primero de la serie que conformará mis memorias)

Cuando encuentres la verdad, por favor ponle otro velo
BUDA

3

Paraíso a la deriva

Facundo Cabral

Mi madre, encinta, bailaba con mi tíoloco por el hachazo que todavía llevaba en la cabeza; bailaban a los saltos, de punta a punta del patio agobiado por malvones. ¿Qué pasa afuera? pregunté; estamos festejando tu inminente nacimiento, contestó mi madre. Entre el polvo y el humo del asado, el lucero del gaucho y la luna a la que tanto amó el persa al que tanto yo amaría después, con mis pies por delante, para declarar la rebeldía queme acompañaría por todos los mares, salí de mi madre y entré al mundo, el útero pletórico de cucarachas y palomas que me deslumbre casi tanto como aquella ballena que, cuarenta años después, viera parir en la Baja California. ¿Ese es el árbol, madre? Sí, hijo, y esta es la hormiga y aquella la nube, parte de las cosas del mundo que, con la vida que el Señor te regala a través mío, gozarás, si teanimas a la aventura de los elementos, de la flora y la fauna. ¿Y mi padre? pregunté a mi madre que lavaba en el arroyo su único vestido; se fue, dijo... o no, no era tan inteligente como para irse; más bien se perdió. Eso era lo único que podía hacer por nosotros, el mejor regalo para vos, que desde un principio sabes que la familia no sirve, que es un vía crucis de parientes, una miseria encooperativa, la responsable de la secta que, multiplicada, es el nacionalismo que dividió y apestó al mundo. ¿Para qué nací, madre? pregunté. Naciste para desvelar a Sylvia, para inquietar al comisario, para darle trabajo a los censores, dijo mi madre. (Años después supe que nací para confirmar que la flecha nunca da en el blanco, para comprobar mi desubicación en esta sociedad donde las ideas hansuplantado a los hechos; nací para preferir la transformación, que es mística, a la metafísica, que es psicológica, a pesar de ser una palabra griega.) Nací para dar testimonio de un escándalo infinitamente demorado, para que mis ojos se lo beban todo, para que terminen devorando mi copa, para ignorar que la existencia es una interminable suma de miedos. Nací para sentirme mal, tal vez sólo porquesospecho, culpa de la esperanza, que puede haber un mañana mejor, y yo soy ansioso, no puedo esperar; nací para comprobar en el presente, y gracias al pasado, que nada es tan malo, pero que tampoco nada es tan bueno; nací para ser lo amado, por ejemplo Arthur Rubinstein, al que conocí dando de comer a las palomas en el Campo di Fiore del Trastevere romano, el que con solo apoyar sus incendiadas manosen el teclado podía revivir a Chopin; nací para cultivar la memoria de tal suerte que se enriquecieron mis soledades, que son declaraciones inconscientes de independencia. Nací para tener que aceptar, dolorosamente, que aunque uno haga mucho, lo esencial será postergado hasta lo infinito; nací para que una extraña ética me condene a estar solo, pues no me permite pactar ni siquiera cor aquellosque me ayudarían a sobrevivir; nací para no recordar quién dijo que la gloria es el sol de los muertos; nací para preguntárselo a Borges un día de estos en la Galería del Este, porque él lo debe saber, of course; nací para que él me sepa, nací para que Aquel me piense. Nací para comprender que el que consigue llegar a su epicentro alcanza la eternidad; nací para perseguir infinitos y nostalgias,...
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