Girasoles ciegos alberto méndez

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Los girasoles ciegos

Alberto Méndez

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Diseño de la colección:
Julio Vivas
Ilustración: cartel anunciador de la película «Los girasoles ciegos», dirigida por José Luis Cuerda y producida por Sogecine, Produccions A Modifio, EOPC y Producciones Labarouta

Primera edición: enero 2004
Segunda edición: marzo 2004
Tercera edición: abril 2005
Cuarta edición:junio 2005
Quinta edición: julio 2005
Sexta edición: septiembre 2005
Séptima edición: octubre 2005
Octava edición: octubre 2005
Novena edición: diciembre 2005
Décima edición: febrero 2006
Undécima edición: marzo 2006
Duodécima edición: mayo 2006
Decimotercera edición: julio 2006
Decimocuarta edición: enero 2007
Decimoquinta edición: febrero2007
Decimosexta edición: mayo 2007
Decimoséptima edición: junio 2007
Decimoctava edición: noviembre 2007
Decimonovena edición: febrero 2008
Vigésima edición: mayo 2008
Vigésima primera edición: julio 2008

© Herederos de Alberto Méndez, 2004
© EDITORIAL ANAGRAMA, S. A., 2004
Pedro de la Creu,
58 08034 Barcelona

ISBN: 978-84-339-6855-5Depósito Legal: B. 34979-2008

Printed in Spain

Liberdúplex, S. L. U., ctra. BV 2249, km 7A - Polígono Torrentfondo
08791 Sant Llorenç d'Hortons

A Lucas Portilla (in memoriam)
A Chema y Juan Portilla, que conocen la ausencia

Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere, inexcusablemente, la labor del duelo, que esdel todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. En España no se ha cumplido con el duelo, que es, entre otras cosas, el reconocimiento público de que algo es trágico y, sobre todo, de que es irreparable. Por el contrario, se festeja una vez y otra, en la relativa normalidad adquirida, la confusión entre el que algo sea ya materia de historia y el que no lo sea aún, y en ciertomodo para siempre, de vida y ausencia de vida. El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: no corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino a aquel en que se patentiza su ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío.

Carlos Piera, «Introducción» a Tomás Segovia:
En losojos del día: antología poética

Primera derrota: 1939
o
Si el corazón pensara dejaría de latir

Ahora sabemos que el capitán Alegría eligió su propia muerte a ciegas, sin mirar el rostro furibundo del futuro que aguarda a las vidas trazadas al contrario. Eligió entremorir sin pasiones ni aspavientos, sin levantar la voz más allá del momento en que cruzó el campo de batalla, con las manoslevantadas lo necesario para no parecer implorante y, ante un enemigo incrédulo, gritar una y otra vez «¡Soy un rendido!».
Bajo un aire tibio, transparente como un aroma, Madrid nocheaba en un silencio melancólico alterado sólo por el estallido apagado de los obuses cayendo sobre la ciudad con una cadencia litúrgica, no bélica. «Soy un rendido.» Durante dos o tres noches, nos consta, elcapitán Alegría estuvo definiendo este momento. Es probable que se negara a decir «me rindo» porque esa frase respondería a algo congelado en un instante cuando la verdad es que él se había ido rindiendo poco a poco. Primero se rindió, después se entregó al enemigo. Cuando tuvo oportunidad de hablar de ello, definió su gesto como una victoria al revés. «Aunque todas las guerras se pagan con losmuertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio», concluía en una carta que escribió a su novia Inés en enero de 1938. Ahora sabemos que él, sin saberlo, había rechazado de antemano ambas opciones.
Sabiendo ahora lo que sabemos de Carlos Alegría, podemos afirmar que durante el tránsito entre las dos trincheras sólo escuchó el...
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