Historia de la fe

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  • Publicado : 25 de mayo de 2011
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He aquí algunas historias acerca de la fe y las experiencias de la vida, que nos han enviado algunas de las personas que han visitado este sitio. ¿Puede usted identificarse con alguna de ellas?
Y usted, que nos visita ahora, ¡anímese
y cuéntenos su historia de fe!

Bueno, yo crecí en una familia cristiana, pero durante los últimos 14 años de mi vida nunca había sentido realmente que Dios meamaba. Ciertamente, ya me habían dicho que me amaba, pero nunca había tenido personalmente una prueba de ello. De cualquier manera, un amigo me invitó en el verano a un campamento bíblico cristiano, y entonces me convertí en una verdadera cristiana. Desde entonces Dios ha estado obrando en mi vida, y todo lo que hago parece hecho siempre para sentirme cómoda. Si el Señor está de tu lado, ¿quiénpuede estar en tu contra?"
— Victoria

El 12 de octubre, mi esposa Lila asistió a una reunión de damas en la iglesia, de modo que yo decidí llevar el tractor al bosque, al sitio donde los leñadores han estado trabajando y han dejado un verdadero desorden. Había un tronco atravesado en mi camino que no me preocupó, ya que yo estaba parado — fuera de mi asiento — mirando por dónde avanzar.Desafortunadamente no pude golpear el tronco en forma perpendicular, y ello me arrojó fuera del tractor. Las cuatro ruedas seguían avanzando como se supone que deben hacerlo: inexorablemente hacia adelante, de modo que me levanté del suelo y empecé a correr a un costado del tractor. El interruptor de encendido me quedaba del otro lado, fuera de mi alcance, de modo que mi única posibilidadconsistía en alcanzar el pedal del clutch y desembragar la máquina, para hacerla detenerse. Logré agarrar el volante de la dirección y, sujetándolo con fuerza, torcí la dirección hacia donde se encontraba un árbol.
La siguiente cosa que recuerdo es que estaba yo atrapado debajo del tractor, con la enorme rueda a mi derecha, girando en el lodo, pero ya sin avanzar, gracias al árbol que lo detuvo. Ami izquierda había un tronco, de modo que por ese lado no me pude mover. Más allá de él, la rueda frontal del tractor continuaba girando. ¿Y les mencioné ya que mi pie se encontraba encajado debajo del otro lado del tractor? Problema: En tales circunstancias, ¿cómo apagar aquella máquina? Busqué con la mirada para ver si por casualidad había algún alambre cerca, que pudiera yo jalar — busquedebajo de esta malvada máquina diesel; en realidad, es un estupendo tractor diesel, y no; no había ningún alambre por ahí.
Durante todo este tiempo dedicado a la contemplación de mi siguiente movimiento... las 4 ruedas de la máquina seguían girando sin cesar. Gracias, Ángel de mi Guarda, por aquel árbol. Después de algún tiempo, la llanta delantera izquierda empezó a echar humo. Si se llegaba aincendiar con medio tanque de combustible diesel justo encima de ella, era algo en lo que no quería ni pensar. La lógica me decía: “si tan sólo pudiera alcanzar el pedal del clutch y empujarlo, ¡las ruedas se detendrían, porque ya no estará metida la velocidad!” Así que me esforcé por llegar hasta el pedal, pero tras intentarlo una y otra vez, ¡mis dedos no pudieron alcanzarlo!
Finalmenteme acosté boca abajo y recé: “Señor: no puedo hacer esto por mí mismo... ¡Necesito tu ayuda!” Y tal como aquel hombre, ciego de nacimiento, que cuando le preguntaron en qué forma lo había sanado Jesús, contestó “¡lo único que sé es que yo era ciego, y ahora puedo ver!” ¿Por qué, pregunto, si durante todo ese tiempo no había podido ni siquiera tocar el pedal del clutch con la yema de los dedos, depronto pude agarrar la palanca y empujarla, alejándola de mí, y soltar las ruedas? Agradecí a Dios en cuanto pude alejar de mí el pedal del clutch y tan pronto las ruedas dejaron de girar.
Ustedes saben cuán misericordioso es nuestro Señor: ¡lo que le pedimos, nos lo concede! Yo le había pedido ayuda para detener las ruedas, y ahora, ¿qué? Si hubiera quitado la mano del pedal — y mi brazo...
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