Historia del ojo

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UNIVERSIDAD ETAC.

ALUMNO: GABRIEL MARTINEZ VALDIVIA
ASIGNATURA: COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA

HISTORIA DEL OJO.

I- EL OJO DEL GATO

Crecí muy solo y desde que tengo memoria sentí angustia frente a, todo lo sexual. Tenía cerca de 16 años cuando en la playa de X encontré a una joven de mi edad, Simona. Nuestras relaciones se precipitaron porque nuestras familias guardaban un parentescolejano. Tres días después de habernos conocido, Simona y yo nos encontramos solos en su quinta. Vestía un delantal negro con cuello blanco almidonado.

En el rincón de un corredor había un plato con leche para el gato:
“Los platos están hechos para sentarse”, me dijo Simona. “¿Apuestas a que me siento en el plato?” —”Apuesto a que no te atreves”, le respondí, casi sin aliento.
Hacia muchísimocalor. Simona colocó el plato sobre un pequeño banco, se instaló delante de mí y, sin separar sus ojos de los míos, se sentó sobre él sin que yo pudiera ver cómo empapaba sus nalgas ardientes en la leche fresca. Me quedé delante de ella, inmóvil; la sangre subía a mi cabeza y mientras ella fijaba la vista en mi verga que, erecta, distendía mis pantalones, yo temblaba.

El orgasmo nos llegó casi enel mismo instante sin que nos hubiésemos tocado; pero cuando su madre regresó, aproveché, mientras yo permanecía sentado y ella se echaba tiernamente en sus brazos, para levantarle por atrás el delantal sin que nadie lo notase y poner mi mano en su culo, entre sus dos ardientes muslos. Así empezaron entre la jovencita y yo relaciones tan cercanas y tan obligatorias que nos era casi imposiblepasar una semana sin vernos.

II-EL ARMARIO NORMANDO

A partir de esa época, Simona contrajo la manía de quebrar huevos con su culo. Para hacerlo se colocaba sobre un sofá del salón, con la cabeza sobre el asiento y la espalda contra el respaldo, las piernas apuntando hacia mí, que me masturbaba para echarle mi esperma sobre la cara. Colocaba entonces el huevo justo encima del agujero del culo yse divertía haciéndolo entrar con agilidad en la división profunda de sus nalgas. En el momento en que el semen empezaba a caer y a regarse por sus ojos, las nalgas se cerraban, cascaban el huevo y ella gozaba mientras yo me ensuciaba el rostro con la abundante salpicadura que salía de su culo.

Durante más de una semana dejamos de ver a Marcela, hasta que un día la encontramos en la calle. Estajoven rubia, tímida e ingenuamente piadosa, se sonrojó tan profundamente al vernos que Simona la besó con ternura maravillosa.
—Le pido perdón, Marcela, le dijo en voz baja, lo que sucedió el otro día fue absurdo, pero no debe impedir que seamos amigos. Le prometo que ya no trataremos de tocarla.

Además de Marcela estaban allí otras tres muchachas hermosas y dos jóvenes el mayor de los ocho notenía todavía diecisiete años y la bebida había producido un cierto efecto pero aparte de mí y de Simona nadie se había excitado como planeábamos.
Marcela miraba este espectáculo con fijeza: se había puesto de color carmesí. Entonces me dijo, sin siquiera mirarme, que quería quitarse el vestido; yo se lo arranqué a medias, y luego su ropa interior; sólo conservó sus medias y su liguero, yhabiéndose dejado masturbar y besar en la boca por mí, atravesó el cuarto como una sonámbula para alcanzar un gran armario normando donde se encerró después de haber murmurado algunas palabras a la oreja de Simona.
Quería masturbarse en el armario y nos suplicaba que la dejáramos tranquila.

III ELOLOR DE MARCELA.

Acepté finalmente la extraordinaria fascinación de los nombres Simona y Marcela;podía reír, pero no obstante me excitaba imaginar una composición fantástica que ligaba confusamente mis pasos más desconcertantes a los suyos.

Dormí en un bosque durante el día y al caer la noche me dirigí a casa de Simona; entré al jardín saltando por el muro. Al ver luz en la recámara de mi amiga, arrojé guijarros a la ventana. Algunos instantes después bajó y nos fuimos casi sin decir...
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