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Todo comenzó cuando...Asomé la cara al mundo un 8 de marzo. El mismo año que lo hizo Harry Connick Jr.
Desde entonces, como en una buen rola, ha habido de todo. Y sigue habiendo...

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De pintaTengo la sospecha de que todos los niños son delincuentes en potencia. (No olvidemos el final de Las aventuras de Tom Sawyer, donde lo único que hace sonreír a Huck es la esperanzade formar algún día una banda de asaltantes con Tom). Probablemente porque a los niños no les gusta ser forzados a nada; y las leyes es justo lo que hacen: obligarte a portarte bien, pararte derechito, no pisar el césped, etc.

Javier y yo iniciamos nuestra carrera criminal cuando teníamos unos siete u ocho años. Nos acabábamos de mudar a Fuentes de Satélite y a mi mamá se le hizo fácilpermitirnos ir por nuestro propio pie a la escuela, pues ésta quedaba relativamente cerca de nuestra casa. Desde el primer día de clases, acordamos (él en cuarto grado, yo en tercero), que más atractivo era el plan de pasarnos las mañanas en los columpios que en la escuela. Así que por más de tres semanas fingimos que íbamos al colegio cuando en realidad nos íbamos al parque.

De inicio no fue un plantan sofisticado, ni planeado ni nada. En un principio hicimos el intento de ir a clases, pero es justo decir que, en el camino a la escuela, nos movíamos casi en cámara lenta, así que siempre llegábamos tarde. "Es una lástima, hermano, otra vez nos volvieron a cerrar la puerta. Vayamos al parque." (Siempre se nos dio el drama).

Los últimos días ya ni el intento hacíamos. Nos íbamos derechito alos columpios.

Recuerdo una señora que nos veía pasar frente a su casa y que siempre nos conminaba desde la ventana: "Sinvergüenzas, nomás que me entere quién es su mamá y verán si no los acuso". A nosotros, delincuentes al fin, se nos resbalaban las amenazas. Esperábamos a que aparecieran en la calle los primeros niños con el uniforme de nuestra escuela y volvíamos a casa tan sonrientes y tanestudiosos. Supongo que a mi mamá le parecía sospechoso que nunca nos dejaran tarea, pero lo mismo no conocía la escuela y es posible que pensara en ello como un nuevo método de enseñanza.

Pero igual algún día tenía que enterarse. Una llamada de la escuela ("Señora, ¿por qué, si inscribió a sus niños, no los ha traído?") nos echó abajo el teatrito. O algo así, jamás lo sabremos. Lo cierto esque ese día, tan sonrientes, tan estudiosos y tan buenos niños (sólo que un poco más sucios y despeinados de lo que indica la norma), a la una de la tarde ya estábamos volviendo a casa como siempre. Sólo que ahora el interrogatorio fue más allá de un interés casual y cariñoso. "¿Y qué aprendiste hoy, Toñito? Y tú, Javier, enséñame tu cuaderno. ¿Cómo dices que se llama tu compañero de banca?"

Contodo, el crímen sí paga. A partir de entonces, pese a las buenas nalgadas que nos tocaron, mi mamá nos empezó a llevar en coche a la escuela. Volver al Inicio
RanasEn la José Vizcaíno Pérez, el maestro Mario era un profesor de esos que meten miedo. Cuando tu maestra faltaba, él entraba al quite. Y siempre parecía estar de mal humor. Ya ni hablar de que el día que hacía las veces de sustituto, nodaba clase sino que se la pasaba evaluando a capricho. No que dijera el clásico "Saquen una hoja", sino que preguntaba a diestra y siniestra tal o cual cosa. Es célebre la vez que uno de mis cuates definió un metro cúbico como un metro hecho cubito. ¿Cubito? Sí. Agarras un metro, lo partes en pedacitos, haces un cubo... El maestro no lo asesinó sólo porque había demasiados testigos

Una mañanacomo cualquier otra, el maestro Mario estaba rodeado de un montón de alumnos. Javier y yo nos acercamos para ver lo que acontecía. Y lo que vimos nos robó la tranquilidad hasta la hora de la salida. El profe tenía una ranita preciosa en las manos. Ya sé que parece la cosa más ñoña y ridícula del mundo, pero hay que considerar que nosotros, antes de llegar a Fuentes de Satélite, éramos chavos de...
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