La espada de la verdad

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  • Publicado : 30 de noviembre de 2011
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LA ESPADA DE LA VERDAD
VOLUMEN 1
El Libro de las Sombras Contadas
TERRY GOODKIND
TIMUN MAS

Para Jeri
Diseño de cubierta: Valerio Viano
Ilustración de cubierta: Keith Parkinson
Título original: Wizard's first rule. Book 1 of The Sword of Truth
Traducción: Joana Claverol
© 1994 Terry Goodkind
Published in agreement with the author, c/o BAROR INTERNATIONAL, INC., Armonk, New York, USA© Grupo Editorial Ceac, S. A., 2001
Para la presente versión y edición en lengua castellana
Timun Mas es marca registrada por Grupo Editorial Ceac, S.A.
ISBN: 84-480-3223-3 (Obra completa)
ISBN: 84-480-3224-1 (Volumen 1)
Depósito legal: B.3.586-2001
Hurope, S.L.
Impreso en España - Printed in Spain
Grupo Editorial Ceac, S. A. Perú, 164-08020 Barcelona
Internet: http://www.ceacedit.comAgradecimientos
Me gustaría dar las gracias a ciertas personas muy especiales:
A mi padre, Leo, por no decirme nunca que leyera, pero viéndolo leer
se despertó mi curiosidad.
A mis buenas amigas, Rachel Kahlandt y Gloria Avner, por leer el primer
borrador y ofrecerme sus perspicaces y valiosas opiniones. Y por no dudar
nunca de mí cuando más lo necesitaba.
A mi agente, Russell Galen, portener las agallas de ser el primero en coger la espada
y convertir mis sueños en realidad.
A mi editor, James Frenkel, no sólo por su excepcional talento editorial,
por guiarme y ayudarme a mejorar el texto, sino también por el inagotable
buen humor y la paciencia que ha demostrado al enseñarme a ser
mejor escritor.
A la buena gente de Tor, a todos y cada uno de ellos,
por su entusiasmo y suesfuerzo.
Y a dos personas muy singulares, Richard y Kahlan, por escogerme a mí
para contar su historia. Sus sufrimientos y sus éxitos me han llegado muy hondo.
Nunca volveré a ser el mismo.

1
Era una enredadera de extraño aspecto. Abigarradas hojas de color oscuro crecían a lo largo de un tallo que estrangulaba el liso tronco de un abeto. La savia goteaba por la desgarrada corteza, yramas secas se desplomaban, todo lo cual daba la impresión de que el árbol tratara de lanzar una queja al frío y húmedo aire de la mañana. Por todo lo largo de la enredadera sobresalían vainas, que casi parecía que miraran cautelosas alrededor por si alguien estuviera vigilando.
El olor fue lo primero que le llamó la atención, un olor semejante a la descomposición de algo muy desagradable inclusocuando estaba vivo. Richard se pasó la mano por su espesa mata de pelo mientras su mente se desprendía de la bruma de desesperación y se concentraba en observar la enredadera. Buscó otras, pero no había más. Todo lo demás parecía normal. Los arces del bosque Alto Ven estaban teñidos de carmesí y lucían con orgullo su nuevo manto, que se mecía en la suave brisa. Ahora que las noches eran cada vez másfrescas, sus primos del bosque del Corzo, más al sur, no tardarían en imitarlos. Los robles se resistían a la nueva estación y aún conservaban sus copas color verde oscuro.
Richard había pasado la mayor parte de su vida en el bosque y conocía todas las plantas, si no por su nombre, sí de vista. Cuando aún era un niño su amigo Zedd solía llevarlo consigo a recolectar determinadas hierbas. Le habíaenseñado cuáles buscar, dónde crecían y por qué, y además le indicó el nombre de todo lo que se veía. Muchas veces se limitaban a hablar, y el anciano lo trataba como a un igual, tanto en sus respuestas como en sus preguntas. Zedd despertó en Richard la sed de aprender y de saber.
Pero esa enredadera sólo la había visto una vez anteriormente y no fue en el bosque. Había encontrado una ramita encasa de su padre, en el tarro de arcilla azul que Richard hizo de niño. Su padre era un comerciante y casi siempre viajaba, con la esperanza de adquirir mercancías exóticas o poco habituales. La gente de posibles acudía a él, interesada por sus productos. Lo que de verdad le gustaba a su padre no era tanto encontrar como la búsqueda en sí y nunca le había dolido desprenderse de su último...
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