La etica del género humano

LA ÉTICA DEL GÉNERO HUMANO
I.- INTRODUCCIÓN
Edgar Morin, en su libro “Los siete saberes necesarios para la educación de futuro”, al referirse a una ética propiamente humana, como la que será la ética del futuro, habla de una antropo-ética, surgida a la vez de la triada individuo-sociedad-especie.
Además, propone, el compromiso de asumir una conciencia propia de lo humano, de su destino entodas sus facetas y contradicciones; de trabajar por la humanización de la propia humanidad; de reflexionar sobre el sentido de lo vital y de buscar la unidad en toda la diversidad planetaria; de asumir el respeto, la solidaridad, la comprensión y la difusión de la nueva concepción de la ética.
Como toda ética, comprende una aspiración y una voluntad, es decir, una toma de conciencia de lo humanoen lo humano mismo. Para ello, el autor acude a la vieja concepción de la democracia donde el poder, en la compleja relación individuo-sociedad, emana de los ciudadanos. En esta concepción, la libertad y la responsabilidad individuales permiten el funcionamiento de las sociedades democráticas.
El sentido de lo humano que propone Edgar Morin radica precisamente en el respeto y aceptación de lodiverso, en sus grados de complejidad y heterogeneidad. El punto de partida en esta especie de democracia del respeto es el hombre mismo.
Edgar Morin cuestiona a la democracia del pasado que radica en el impulso que concedió a la tecnología y a la ciencia formal y al olvido y marginación en que quedó el hombre en la participación y conocimiento de la tecnología y la ciencia. De acuerdo al autor,la sociedad contemporánea hizo del conocimiento, tecnológico y científico un instrumento de poder, un objeto de reserva que impidió al individuo participar y hacer uso de él.
Esto supone para el autor una regeneración de la democracia. El sentido igualitario de esta nueva democracia es equivalente a una concepción planetaria del hombre, es decir, de un nuevo humanismo que se refiere, a la vez auna noción del hombre universal dispuesto a recibir los saberes y beneficios de la sociedad democrática. Este el destino antropo-ética, asumir esta conciencia o esta búsqueda del ser universal conformado por una nueva dignidad del respeto y de la compartición de los bienes, entre ellos el conocimiento, del nuevo hombre.
La nueva democracia deberá partir, entonces de la idea de solidaridad y dela idea de compartición (en este sentido, las decisiones políticas también tendrán que ser verdaderamente compartidas). Afirma Morin que la nueva democracia debe trabajar para que la especie humana, sin dejar de ser la instancia biológico-reproductora del humano, se desarrolle con la participación de los individuos y de las sociedades dando al fin, nacimiento a la Humanidad como conciencia comúny solidaridad planetaria del género humano.

El concepto de Humanidad de Edgar Morin deja de ser una noción ideal y se vuelve una comunidad de destino, de vida y, por tanto, se convierte en una noción ética y de ahí la necesidad de salvarla ante la amenaza de la destrucción. Para evitar que eso suceda y sin que sea una definitiva y verdadera solución, puesto que no hoy soluciones para elproblema histórico de la destrucción del hombre, el autor propone la antropo-ética, como un verdadero humanismo, una conciencia de Tierra-Patria, una ciudadanía terrestre o una comunidad planetaria organizada, que reduciría la ignominia del mundo.
Las filosofías sociales contemporáneas han centrado sus principios en un hecho ineludible para el análisis y el pensamiento: el hombre ha vividosiempre enfrentándose a sí mismo destruyendo, a la vez, el espacio – físico y concreto- de su vida.
En esta era en la que se busca fundar, injustificadamente, nuevas explicaciones racionales de la condición humana – el hombre planetario, la comunidad terrestre, la utopía del hombre respetable – más valiera mirar también a las explicaciones filosóficas del pasado. Negarlo, en una especie de...
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