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Aristóteles
Aristóteles ha sido el maestro de las generaciones que le han sucedido. La influencia de su doctrina (fruto el más sazonado de la especulación antigua) en la civilización y el pensamiento europeos llega hasta nuestros días con los estudios de Eucken y Trendelenburg y el renacimiento tomista, patrocinado por León XIII, como valladar contra el tradicionalismo escolástico. Hace más dedos mil años que se comenta a Aristóteles, y no sería suficiente la vida de un hombre para leer todo lo que de él se ha escrito por los peripatéticos de Atenas, de Alejandría y de Bizancio, a los cuales hay que añadir los filósofos árabes y los escolásticos. Pululan respecto de su doctrina las interpretaciones más contradictorias. Mientras Alberto el Grande y Santo Tomás la consideranespiritualista y conforme con la más escrupulosa ortodoxia, la Enciclopedia del siglo XVIII ve en ella el germen precursor del empirismo con su célebre Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu. Solo en nuestros días se ha fijado el sentido genuino y la verdadera naturaleza de la doctrina aristotélica, corrigiendo el dualismo que de larga fecha se venía estableciendo entre Aristóteles y su maestroPlatón.
Según las crónicas de Apolodoro, nació Aristóteles (el año primero de la Olimpiada 99, es decir, el año 380 antes de nuestra era) en Estagira, colonia griega de la Tracia de Nicómaco y Efestiada, cuya genealogía refieren algunos hasta llegar a Esculapio. Le atribuye Diógenes Laercio (libro V) constitución débil, voz balbuciente, piernas delgadas y ojos pequeños. [6] Sin padre a los diezy siete años, quedó bajo la tutela de un tal Próxenes de Atamea. Pretenden algunos biógrafos que Aristóteles tuvo una juventud borrascosa y disipada, opinión tomada de indicaciones hechas por Epicuro, que rechazan Saint Hilaire y Ritter, ateniéndose al dato positivo de que desde muy joven, y durante veinte años, asistió a las lecciones de Platón con vehemencia y ardor tales en el estudio, que sumaestro decía de su aplicación que necesitaba freno, mientras la indolencia de Jenócrates necesitaba espuela.
Varias y muy significativas anécdotas cita Diógenes Laercio, de las cuales resulta que Platón se queja del genio cáustico, del carácter seco de Aristóteles y de la vehemencia con que combatía algunas de sus doctrinas («Nos cocea, decía, como los potrillos a las yeguas que les alimentan»).No es fácil decidir acerca de la exactitud de tales datos. Habla Aristóteles, en su Moral a Nicómaco, de la triste necesidad en que se halla de combatir la teoría de las ideas, profesada por filósofos que le son muy queridos; pero amicus Plato, sed magis amica veritas. Tales indicaciones autorizan a presumir que Aristóteles intentó establecer una radical diferencia entre la gratitud y los afectospersonales, de un lado, y los intereses de la verdad, de otro. Lejos de abrigar Aristóteles sentimientos ruines contra su maestro, inscribió en una estatua de él: «Hombre a quien ni los malos podrán atacar». Como indica Ritter, quizá proceda la forma ruda con que Aristóteles combate el platonismo, en primer término, de la repugnancia que le inspira la exposición artística y poética de su maestroy, en segundo lugar, de que lo acre de las censuras se dirigiese a los discípulos más que a Platón mismo. Mientras vivió Platón, Aristóteles sólo explicó algunas lecciones de elocuencia, oponiéndose a las doctrinas del retórico Isócrates.
Muerto Platón, Aristóteles, acompañado de Jenócrates, emprende un viaje al Asia Menor. En este viaje conoció a Heremias y después a Filipo, rey de Macedonia, quele llamó el segundo año de la Olimpiada 109 para que fuera el preceptor de su hijo Alejandro. Mientras fue preceptor de Alejandro Magno, le obligó a estudiar moral, política, elocuencia, poesía, historia natural, física y medicina. [7] Muchas fábulas corrieron acerca de las relaciones entre el preceptor y el discípulo, referidas en la carta de Aulo Gelio y Plutarco; pero lo cierto es que...
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