La guerra que se pierde

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"LA GUERRA QUE SE PIERDE" Durante varias décadas, en México, el mayor porcentaje de las muertes violentas relacionadas al narcotráfico se registró en zonas rurales. Era normal para el grueso de los mexicanos observar la “Guerra del narco” desde afuera; como un espectador abstraído de la realidad de su propio país. Con el correr del tiempo, y el aumento exponencial de la violencia en zonas másdensamente pobladas, la voz ciudadana ha pasado de la aprobación y exigencia del combate militar a temas mucho más profundos como la despenalización del consumo y legalización del tráfico de estupefacientes. Es indudable que el panorama ha cambiado. La espeluznante cantidad de balas disparadas en años recientes, particularmente desde 2006, obliga a cuestionarnos una vez más si nuestro gobierno,mediante el combate armado, está siguiendo la estrategia correcta o no. A pesar de lo que se pregona oficialmente, la “Guerra contra el narco” (diferente a la “Guerra contra las drogas”) parece imposible de ganar. El narcotráfico es un fenómeno social mucho más complejo de lo que parece y existen diversos factores estructurales en los cuales se tendría que trabajar antes de pensar en acabar con él.Entre esos factores destacan el consumo generalizado de drogas, la corrupción, la pobreza, la marginación y la crisis de valores. Consumo Masivo. Nuestra realidad en este renglón es alarmante. La Secretaría de Salud estima (datos de 2008) que existe una tasa de consumo de drogas ilegales del 5.2% a nivel nacional en el grupo poblacional de 12 a 65 años de edad: entre tres y cuatro millones deusuarios. Estas cifras incluyen su uso con fines recreativos, experimentales, ceremoniales, terapéuticos y por adicción. En específico, de 2002 a 2008, la tasa de consumo de marihuana aumentó de 3.5% a 4.2% (un 20%) y la de cocaína de 1.2% a 2.4% (un 100%). El mensaje es claro. Hay un nutrido grupo de personas que gustan de usar drogas en México. Grupo al que no solo le gusta sino que la solicita concierta frecuencia y en muchos casos depende de ella para pasar el día. En pocas palabras, millones de mexicanos quieren droga. La demandan. Dado esto, y como en cualquier otro mercado sucedería, oferentes buscan satisfacer dicha demanda. ¿Existe desinformación respecto a los daños en la salud causados por drogas ilegales en el largo plazo? Definitivamente. ¿Hay consumidores desorientados, enfermos odelincuentes potenciales entre esos cuatro millones de usuarios? Podemos decir que sí. Se puede satanizar al consumidor con este o

aquel adjetivo, se puede señalar y criticar, pero la conclusión es la misma: la demanda es alta e indistinta demográficamente. La “Guerra contra el narco” no se puede ganar con balas mientras no se disminuyan las tasas de consumo. Con disparos se pueden ganartitulares en medios de información y ganar muchas batallas, pero no se ganará la guerra final. ¿Qué está haciendo nuestro gobierno para combatir el consumo? Las cifras oficiales muestran que se está fracasando en ese rubro también: la batalla por la prevención, los valores, la salud. La guerra de largo plazo, la que no vende en TV. Corrupción. El gran cáncer burocrático que sufre este país nos siguecostando millones de dólares al año. Este costo lo integran desde “mordidas” de unos cuantos pesos por pasarse un alto, hasta las millonarias para la obtención de contratos gubernamentales, permisos para operar giros negros, etc. El narcotráfico no ha sido ni es la excepción de esta desafortunada regla. A través del tiempo, hemos atestiguado cómo centenares de servidores públicos han sido acusadosabiertamente por sus nexos con el crimen organizado. Esto ha ocurrido en todos los niveles: desde soldados rasos hasta ex-presidentes de la república, pasando por policías, militares de alto rango, jueces, congresistas, alcaldes y gobernadores. Es muy probable, que algunos señalamientos hayan sido injustificados y con tintes políticos, pero en muchos otros casos se ha comprobado la veracidad de...
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