La lirica y el romanticismo en el ecuador

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  • Publicado : 7 de diciembre de 2011
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LA LIRICA Y EL ROMANTICISMO EN EL ECUADOR
Lirica
La suma de nuestra lírica del siglo que feneció. Este es el asunto.
Asunto con alta carga de pasión, porque nada cifró tan hondamente la
pasión como la palabra lírica. Mirada larga a las avenidas de un
pasado que en buen tramo caminamos junto a esos grandes cifra dores,
anterior lo vivimos de cálidas noticias, lecturas y memorizacionesescolares y ese repetir poemas que, como toda poesía auténtica,
tenían algo de fórmula sagrada: “Hay tardes en las que uno desearía...”,
“El viejo campanario / toca para el rosario...”, “Hoy cumpliré veinte
años, amargura sin nombre...”
¡Torres de Dios! ¡Poetas!
¡Pararrayos celestes,
que resistís las duras tempestades,
como crestas escuetas
como picos agrestes
rompeolas de las eternidades!,escribió Rubén al romper el siglo -en París, en 1903-. Y cumbres son
poemas y poetas, altas torres, graves crestas silenciosas y plenas de
sonido, hieráticas y festivas de juegos fascinantes, luminosas y
traspasadas de livideces y enigmas.
Son las palabras de la tribu. No palabras sueltas, sino un coro:
detrás de muchas de las voces de este libro -que es un libro de vocescabe
escuchar las deun escuadrón que, hermanado, irrumpía en el
tiempo provisto de rico bagaje de voces antiguas y equipado con buen
instrumental para decir la novedad de lo propio.
Toda antología tiene algo de galería de piezas memorables y
hasta, si el antólogo se acartonó de frialdades y solemnidades, de
mausoleo ilustre. Lo que dijo -con la nerviosa intensidad de la expresión
lírica- Bruno Sáenz en su poema“Un poeta, en una antología”:
Un nombre descarnado,
igual al hueso limpio, a la piedra porosa;
las fechas -dos-, abajo, entre paréntesis:
algo muy parecido a una esquela mortuoria,
a lápida esculpida
en la inmortalidad de un trozo de papel,
a un epitafio escrito
sobre la nada, sobre casi nada.
¡Voltea, ya, el sudario, la hoja amarillenta!
Valga el aviso. Aquí no estará el hueso limpio,sino haces de
nervios y girones de carne palpitante; espíritu reacio a dejarse sepultar,
así fuese con la promesa de marmóreo monumento funerario. De allí
que en los casos más altos -más altas las torres, más agrestes los picosestas
páginas -luminosas, no amarillentas- incitarán a seguimientos y
lecturas o nuevas o renovadas.
Y como, en su hora, estos poetas y poemas memorables,imprescindibles para dibujar el horizonte de la palabra ecuatoriana en
el sigloXX, fueron parte de una historia viva, bullente, siempre en
agónico tránsito -a la vanguardia de tantos otros tránsitos- es lo que
tratará de mostrar sumariamente este prólogo.

El Romanticismo
La corriente de arte y pensamiento dominante entre las élites en la segunda mitad del siglo XIX fue el Romanticismo, que apuntabaal desarrollo de los placeres íntimos, del teatro y las bellas artes, de las tertulias y veladas literarias. Los jóvenes se dedicaban a leer poesía y a escribir pensamientos. La afirmación de la libertad y la creatividad personales frente a las convenciones permitieron el desarrollo de la subjetividad femenina que pudo dar más rienda suelta a sus emociones, lo cual estaba mal visto por algunosclérigos, para quienes la literatura y la poesía rompían un orden en el que la mujer cumplía un rol doméstico.

José Joaquín de Olmedo, puede ser considerado como el precursor del romanticismo ecuatoriano, por la búsqueda de libertad, los valores nacionalistas y la exaltación de las raíces y el pasado que se muestra en su obra.

Entre 1830 y 1845 nace y se forma la primera generación literariaecuatoriana que merece formalmente el nombre de tal: generación tupida, seriamente dedicada al quehacer literario, reflexiva y lúcida, y con conciencia y vinculaciones generacionales. Esta generación naciente fue Romántica, la que pronto conoció el auge, para en poco tiempo desaparecer.

En lírica, los principales representantes del Romanticismo son: Dolores Veintimilla de Galindo, Numa Pompilio...
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