La Matanza De Gatos

LA REBELIÓN DE LOS OBREROS: LA GRAN
MATANZA DE GATOS EN LA CALLE
SAINT -SÉVERIN

En Robert Darnton (1994): La gran matanza de gatos y otros episodios en
la historia de la cultura francesa. México, FCE [1984]

EL SUCESO más divertido en la imprenta de Jacques Vincent, según
un obrero que lo presenció, fue una escandalosa matanza de gatos. El
obrero, Nicolas Contat, lo contó alrelatar su vida de aprendiz en el ta-
ller, situado en la calle Saint-Séverin, en París, durante la década de
1730. Explicó que la vida del aprendiz era dura. Había dos aprendi-
ces: Jerome, que es el nombre con el que aparece Contat en su relato
novelado, y Léveillé. Ambos dormían en un cuarto helado y sucio, se
levantaban antes del amanecer, todo el día hacían mandados,trataban
de eludir los insultos de los obreros y el maltrato del patrón, y sólo
recibían como paga las sobras de la comida. Esto les parecía especial-
mente odioso. En vez de comer en la mesa con el patrón, sólo les daban
las sobras de su plato en la cocina. Peor aún, la cocinera vendía en se-
creto los restos de la comida y les daba a los muchachos alimento paragatos: carne vieja y podrida que no podían tragar, y que ellos devol-
vían a los gatos, mismos que la rechazaban.
Esta última injusticia impulsó a Contat a hablar de los gatos. Ocu-
paron un sitio especial en su narración y en la casa de la calle Saint-
Séverin. La esposa del patrón los adoraba, en especial a Grise (gris),
su gata favorita. La pasión por los gatosparecía haberse apoderado de
todas las imprentas, por lo menos a nivel de los patrones o burgue-
ses, como los llamaban los trabajadores. Un burgués conservaba 25
gatos. Tenía sus retratos pintados y los alimentaba con aves asadas.
Mientras tanto, los aprendices trataban de enfrentarse al problema
del exceso de gatos callejeros que vivían en el barrio de las imprentas
y quevolvían insoportable su existencia. Los gatos maullaban toda la
noche en el techo sobre el sucio cuarto donde dormían los aprendices,
lo que les hacía imposible conciliar el sueño durante la noche. Ya que
Jerome y Léveillé tenían que abandonar la cama a las cuatro o cinco de la
madrugada para abrir la puerta a los primeros trabajadores que
llegaban, empezaban el día en estado deagotamiento, mientras que
el burgués se levantaba tarde. El patrón no trabajaba con los obreros,
ni comía con ellos. Dejaba que el capataz dirigiera el taller, y rara vez
se presentaba, excepto para descargar su mal humor, generalmente
contra los aprendices.
Una noche los muchachos decidieron corregir esta injusta situación.
Léveillé, que tenía una extraordinariacapacidad para la mímica, ca-
minó a gatas por el techo hasta que llegó a una sección cerca de la
recámara del patrón, y se puso a maullar y aullar en forma tan ma-
cabra que el burgués y su esposa no pegaron los ojos en toda la noche.
Después de varias noches de sufrir este tratamiento, decidieron que
los habían embrujado. Pero en vez de llamar al cura (el patrón eraexcepcionalmente devoto y la patrona especialmente apegada a su con-
fesor) les ordenaron a los aprendices que se deshicieran de los gatos.
La patrona dio la orden, pero les recomendó que por ningún motivo
asustaran a su gata Grise. 2
Jerome y Léveillé pusieron manos a la obra con alegría, y los obreros
los ayudaron. Armados con mangos de escoba, varillas de lasprensas
y otros instrumentos de trabajo, persiguieron a todos los gatos que pu-
dieron encontrar. Empezaron con Grise. Léveillé le rompió la columna
vertebral con una varilla de fierro y Jerome la remató; después la
ocultaron en un albañal. Los obreros arrearon a los otros gatos por
los techos; apalearon a los que se pusieron a su alcance y, con sacos
colocados...
tracking img