La muerte del libro

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¿LA MUERTE DEL LIBRO?

Pensando en esta pregunta como tema para esta conferencia me acordé de una otra conferencia dictada en 1998 por Umberto Eco en Venecia en el marco de un curso dirigido a jóvenes libreros italianos. Dijó Eco: “Estoy obsesionado desde alguos años por una pregunta planteada en cualquiera entrevista o en cualquier coloquio donde estoy invitado ; ¿qué piensa usted de lamuerte del libro? No aguanto más el interrogante. Pero como empiezo a tener algunas ideas en cuanto a mi propia muerte entiendo bien que esta repetitiva pregunta traduce una verdadera y profunda inquietud”. Entonces debemos considerarla con seriedad y no satisfacernos con la observación que nunca en la historia de la humanidad se han producidos y vendidos tantos libros como en nuestros tiempos. Lasevidencias de las estadísticas no bastan para apaciguar las ansiedades frente a la possible desaparición del libro tal como lo conocemos y, por ende, de las prácticas de lectura y la definición de la literatura que espontaneámente vinculamos con este objeto específico, diferente de todos los otros objetos de la cultura escrita que es el libro – nuestro libro con sus hojas, sus páginas, sus tapas.Pero más allá de esta inquietud compartida en cuanto a la muerte del libro, y l a fecha de su desaparición, debemos plantear una pregunta aun más fudamental: ¿qué es un libro? No está nueva la pregunta. Kant la formuló en 1798 en la “Ciencia del derecho” en la Metafísica de las costumbres. Su respuesta distingue entre el libro como objeto material, como “opus mechanicum”, que pertenece a quién loha comprado, y el libro como discurso dirigido al público, cuyo propietario es el autor y cuya publicación – en el sentido de hacer público – se remite al “mandatum” del escritor, es decir al contrato explícito establecido entre el autor y su editor que actúa como su representante o mandatario. En este segundo sentido, el libro entendido como obra trasciende todas sus posibles materializaciones.Según Blackstone, un abogado movilizado para defender el derecho de copyright perpetuo de los libreros londinenses perjudicado por una nueva legislación en 1710: “la identidad de una composición literaria reside enteramente en el sentimiento y el lenguaje; las mismas concepciones, vestidas con las mismas palabras, constituyen necesariamente una misma composición; y sea cual fuere la modalidad1

escogida para transmitir semejante composición a la oreja o al ojo, mediante el recitado, la escritura o el impreso, cualquiera que sea la cantidad de sus ejemplares o en cualquier momento que sea, siempre es la misma obra del autor la que así es transmitida; y nadie puede tener el derecho de transmitirla o transferirla sin su consentimiento, ya sea tácito o expresamente otorgado”1 .Durante el debate llevado a cabo en cuanto a las ediciones piratas en Alemania, donde estaban particularmente numerosas debido al desmembramiento de las soberanías estatales, Fichte enuncia de otra manera esa aparente paradoja. A la dicotomía clásica que separa el texto del objeto, le añade una segunda que distingue en toda obra las ideas que expresa y la forma que les da la escritura. Las ideas sonuniversales por su naturaleza, su destino y su utilidad; por tanto, no pueden justificar ninguna apropiación personal. Ésta es legítima solame nte porque “cada uno tiene su propio curso de ideas, su manera particular de formarse conceptos y relacionarlos unos con otros. Como las ideas puras sin imágenes sensibles no solamente no se dejan pensar, tanto menos presentar a otros, es muy necesario quetodo escritor dé a sus pensamientos cierta forma, y no puede darles ninguna otra que la suya propia, porque no tiene otras”. De donde se desprende que “nadie puede apropiarse de sus pensamientos sin cambiar su forma. Por lo cual, ésta será para siempre su propiedad exclusiva”. La forma textual es la única pero poderosa justificación de la apropiación singular de las ideas comunes, tal y como las...
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