La muerte un amanecer

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Elisabeth Kübler-Ross

La muerte: un amanecer

Ediciones Luciérnaga

Titulo original Uber den Tod und das líbcndarach Traducción de Paz Jauregui

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octubre de 1989 marzo de 190 jumode 1990 diciembre de 1993abril de 1991 noviembre de 1991 marzo de 1992 noviembre de 1992 mayo de 1993 junio de 1993 octubre de 1993 abril de 1994 septiembre de 1994

© Fhsabeth Kubler Ross 1987 © I ucicrnaga S I 1989 Apartado 14327 08080 Barcelona Tcl 343 204 63 41 FAX 343 280 01 79 ISBN 84 87232 02 7 Deposito legal B 33 547 1994 Impreso por Romanya/Valls Verdaguer 1 Capellades (Barcelona) Impreso en España Printed inSpain Reservados todos los derechos No se permite la reproducción parcial o totil de esta obra ni el registro en un sistema informático ni h transmisión ba|o cual quier forma o a través de cualquier medio ya sea electionico mee unco por lo tocopia por grabación o por otros métodos sm la autorización previa v por es cnto de los titulares del copyright

Nota a la edición castellana

Durante lavisita que realizó Elisabeth KüblerRoss a nuestro país el mes de abril de 1989, contrajimos con ella el compromiso de emprender esta edición. Existe ya editada en castellano la primera de las obras, escrita hace dieciocho años: La muerte y los moribundos. Nuestro trabajo consistirá en acercar al público las obras posteriores de modo que, poco a poco, todas ellas puedan leerse en castellano.Prepararse para aceptar un hecho irreversible como es la muerte es un trabajo arduo y difícil; sin embargo, las personas que han entrado en contacto con las enseñanzas de E. Kübler-Ross, se dan cuenta de que esto es posible. Día a día, los es-

fuerzos que la medicina hace por salvar a la humanidad son boicoteados por los cada vez más abundantes y graves accidentes de tráfico. En ellos pierden la vidagentes que no estaban preparadas para ello, jóvenes cuya misión en esta vida queda así truncada; y quedan padres que deberán vivir con este dolor durante el resto de su vida. En este libro podemos conocer la experiencia personal que indujo a la autora a permanecer junto a los enfermos terminales para que pudieran preparar el momento de la muerte de manera digna. N o debemos olvidar que trabajabaen Estados Unidos y en una época en la que la rigidez de los horarios y la inmensidad de las ciudades hacían que estos enfermos permanecieran solos durante muchas horas. Con su compañía, Elisabeth Kübler-Ross pudo comprender los momentos de soledad y agobio que preceden a toda muerte. Las circunstancias de nuestro país no son exactamente las mismas, pero el ser humano sí es el mismo y dichasexperiencias pueden ayudarnos a preparar tanto a los nuestros como a nosotros mismos.

Prólogo

Cuando una médico con 28 títulos honoris causa en su haber y más de veinte años de experiencia acompañando en el momento de la muerte a miles de personas en todo el m u n d o comparte con nosotros sus vivencias místicas —«experiencias que me han ayudado a saber, más que a creer, que todo lo que está másallá de nuestra comprensión científica son verdades y realidades abiertas a cada uno de nosotros»—, debemos leerla atentamente y con humildad. Pero debemos, ante todo, congratularnos. Nunca antes la humanidad había tenido ocasión de saber de la muerte y de la vida después de la muerte, de la manera en que hoy, gracias a Elisabeth KüblerRoss, nos es posible. Hasta hace muy poco los conocimientos, que la doctora Ross pone al alcance de todos los que quieran escucharla, eran un saber «oculto» accesible sólo a través de la fe a los creyentes o a los estudiosos de los textos sagrados tibetanos o la más compleja literatura esotérica occidental. El amor y la dedicación de esta mujer excepcional permite que hoy muchos médicos, enfermeras y personas en el m u n d o estén científicamente...
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