La navida en las montañas

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  • Publicado : 27 de enero de 2010
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introduccion
La obra que aquí publicamos, del destacado diplomático y literato mexicano, Ignacio Manuel Altamirano (1834 - 1893), fue escrita y publicada en 1871.
La novela, aunque no pueda considerarse como la mejor novela de Altamirano, tiene sin embargo lo suyo. En efecto, el cúmulo de ideas expuestas en ella, conllevan al lector a entender el ideario social del autor, quien expone losobjetivos de la corriente liberal a la que pertenecía.
La conversación entre el oficial liberal y el cura progresista español, que sirve de base al desarrollo de la novela, es conducida por el autor de manera amena y atrayente, al ligarla con una fecha festiva de importancia cultural en México, esto es, con la nochebuena.
Sin duda, el objetivo concientizador que busca Altamirano, se centra enresaltar tanto lo fundamental de la vida en comunidad, como el anhelo de lograr la consolidación de que el elemento religioso sea susceptible de reforzar todos los lazos comunitarios, conformándose en un potente abanderado de la integración social, y no en un simple instrumento enajenador.
Esta novela corta cautiva por su encanto y belleza. Es de esperar que quien la lea goce plenamente cada uno de suspárrafos, al igual que nos sucedió a nosotros.

Capitulo 1
EI sol se ocultaba ya; y las nieblas ascendían del profundo seno de los valles; deteníanse un momento entre los oscuros bosques y las negras gargantas de la cordillera, como un rebaño gigantesco; después avanzaban con rapidez hacia las cumbres; se desprendían majestuosas de las agudas copas de los abetos e iban, por último, a envolverla soberbia frenre de las rocas, titánicos guardianes de la montaña que habían desafiado allí, durante millares de siglos, las tempestades del cielo y las agitaciones de la tierra.
Los últimos rayos del sol poniente franjaban de oro y de púrpura estos enormes turbantes formados por la niebla; parecían incendiar las nubes agrupadas en el horizonte,rielaban débiles en las aguas tranquilas del remotolago, temblaban al retirarse de las llanuras invadidas ya por la sombra y desparecían después de iluminar con su última caricia la oscura cresta de aquella oleada de pórfido.
Los postreros rumores del día anunciaban por dondequiera la proximidad del silencio. A lo lejos, en los valles, en las faldas de las colinas, a las orillas de los arroyos, veíanse reposando quietas y silenciosas lasvaradas; los ciervos cruzaban como sombras entre los árboles, en busca de sus ocultas guaridas; las aves habían entonado ya sus himnos de la tarde, y descansaban en sus lechos de ramas; en las rozas se encendía la alegre hoguera de pino, y el viento glacial del invierno comenzaba a agitarse entre las hojas.

Capitulo 2
La noche se acercaba tranquila y hermosa: era el 24 de diciembre, es decir, quepronto la noche de Navidad cubriría nuestro hemisferio con su sombra sagrada y animaría a los pueblos con sus alegrías íntimas. ¿Quién que ha nacido cristiano y que ha oído renovar cada año, en su infancia, la poética leyenda del nacimiento de Jesús, no siente en semejante noche avivarse los más tiernos recuerdos de los primeros días de la vida?
Yo, ay de mí, al pensar que me hallaba, en este díasolemne, en medio del silencio de aquellos bosques majestuosos, aun en presencia del magnífico espectáculo que se presentaba a mi vista absorbiendo mis sentidos embargados poco ha por la admiración que causa la sublimidad de la naturaleza, no pude menos que interrumpir mi dolorosa meditación, y encerrándome en un religioso recogimiento evoqué todas las dulces y tiernas memorias de mis añosjuveniles. Ellas se despertaron alegres como el enjambre de bulliciosas abejas y me transportaron a otros tiempos, a otros lugares; ora al seno de mi familia humilde y piadosa; ora al centro de populosas ciudades, donde el amor, la ansiedad y el placer, en delicioso concierto, habían hecho siempre grata para mi corazón esa noche bendita.
Recordaba mi pueblo, mi pueblo querido, cuyos alegres habitantes...
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