La realidad de la guerra de los pasteles.

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  • Publicado : 9 de septiembre de 2012
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La realidad de la Guerra de los Pasteles.

Hace muchos años, existía en una ciudad llamada Tacubaya, un pastelero francés llamado Remontel quien terminaba de hornear unos pasteles tan deliciosos,que nadie había probado jamás; la gente de esta ciudad, al probarlos quedaban tan perplejos ante semejante delicia que esto despertó la codicia para los comerciantes, al punto de querer sacar provechopara enriquecerse aun más a costa de lo que fuere. 

Los años pasaban y Remontel iba perfeccionando más el sabor de sus pasteles, si es que eso podría hacer, aun así algunos farsantes lograron casiigualar su sabor pero no su consistencia ni su olor; otros más, su olor pero su sabor era tan malo que no se podía ni pasar, y ni hablar de su consistencia y otros muchos más lograron que suconsistencia se parecieran tanto que engañaba a muchos; pero su sabor y olor eran tan insoportables que no se podría probar algo peor que eso, aun por la lucha de todos eso malos pasteleros , nadie lograbaigualar el celestial sabor de Remontel. 

Un día, en una de las ferias de la ciudad, Remontel sacó sus pasteles fuera de su tienda, en la llamada Calle del Sabor, como se le acostumbraba llamar en esosdías de fiesta, ¡pero cuál fue la sorpresa de Remontel! al encontrar que la calle estaba abarrotada de ni más ni menos de todos los farsantes que decían tener mejores pasteles que el noble francés.Remontel por su nobleza no dijo absolutamente nada. 

Uno de los ciudadanos llamado Janitzio, que se dejaba llevar por los pasteles con precios más bajos compró uno a Felipe, al más pésimo pastelerode todos los tiempos, así que al no poder pasar tan fatídico bocado lo escupió involuntariamente sobre éste. Felipe al estar tan ofendido por semejante acto le lanzó un pastel a la cara de Janitzio,pero éste se agachó tan deprisa que el pastel fue a parar a la cara de nuestro pobre francés quien tan molesto estaba por tal barbaridad que le regresó el pastelazo, los demás “pasteleros”, si es que...
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