La respiración de la mirada

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ANDRESSILVAARQUITECTO

RESPIRACIÓN DE LA MIRADA
JOSEP QUETGLAS
Este es el texto de una conferencia dada en Junio de 1994, en un curso sobre la obra de Alvaro Siza organizado por Guillermo Vázquez Consuegra en Almería.

Esta es la primera vez que voy a hablar de la obra de Alvaro Siza. No lo he hecho antes y no quisiera volver a hacerlo, por dos motivos que no sé hasta qué punto se confundenen mí, en uno sólo. En primer lugar, no me gusta hablar de personas que puedan hacerlo por sí mismas. Creo que, mientras vivan, su locuacidad tanto como su silencio forma parte de su propia obra, es su derecho exclusivo, y no debiéramos inmiscuirnos para alterarla con nuestra plática. Debemos dejarles llegar a la posteridad solos, tal como ellos estén queriendo o pudiendo llegar. No son denuestra propiedad, y no nos corresponde a nosotros comentar o describir nada que suponga hacer ruido sobre cuanto ellos estén queriendo dejar de sí mismos. El respeto al trabajo de los maestros impone silencio -y de los demás no vale la pena hablar. Por eso creo que hay que preferir ponerse a hablar de quienes y por quienes ya no pueden hacerlo, quienes necesitan un cuerpo ajeno para seguir mirando,oyendo, hablando, existiendo en el mundo. Hay que querer hablar de y por los muertos, prestarles nuestros ojos, nuestra boca, hacernos capaces de mirar y decir tal como ellos miraban y sentían. Recuerdo un verso de Evtuchenko donde, a diferencia de la llamada de Rimbaud a ser "absolutamente modernos", recomendaba mantenerse "algo anacrónicos", para que, de volver los muertos, no llegaran a sentirsecompletamente entre extraños, para que pudieran reconocer las suyas en al menos alguna de nuestras costumbres. El segundo motivo por el cual me cuesta hablar de Siza es por tener en la cabeza, desde hace años, una imagen que me dieron de él, de tal fuerza plástica que soy incapaz de olvidarla para mirar de nuevo a Siza. Voy a explicarla. Alguien me dijo una vez haber comprendido y descubierto aSiza. Siza le estaba contando un viaje, creo recordar que por la India, y le describía la opresión, el ahogo, el malestar integral que sentía al ir en uno de esos autocares repletos de gente, con bártulos, personas, animales arracimados, cruzando a deshora un continente -o

quizás fuera por Latinoamérica?. Estaba Siza intentando comunicar esa sensación de ahogo y opresión física que representabapara él ir encajado ahí dentro, cuando quien le escuchaba comprendió de pronto haber captado a Siza. "Había, me decía este amigo, algo en sus proyectos que yo sentía sin saber nombrar, sin llegar a recibir conscientemente. Yo tenía como la intuición de un interior tenso en su deseo de acabar fugándose al aire libre, por escurrirse entre las cortinas que iba apartando; sentía como el apremio porabrir salida desde el interior de un envoltorio hermético, pesado y pegado al pecho como una sábana mojada. Ahora entiendo el origen de esa sensación: Siza siente el espacio como una presión contra los pulmones, a la que debe responder tanteando con los ojos la salida, doblando y empujando muros, en el apremio ansioso por sacar los ojos a respirar. La mirada no debe quedar recogida en un recinto,rebotando a ciegas de pared a pared, sino que siempre ha de poder llegar a escurrirse en escorzo, por alguna diagonal, hasta sentirse al aire libre. Cuando se entra en un interior, la primera mirada ha de ser siempre para comprobar que, efectivamente, se dispone de salida. El ansia por salir; se abre paso. Y la satisfacción no procede por estar al aire libre, sino por desasirse del ahogo e irsaliendo al aire libre. Todo lo que ocurre es que Siza padece claustrofobia". Quien me decía esto acompañaba su explicación con un ejemplo que, para él, ilustraba el modo de sentir el espacio propio de Siza: se trataba de aquel ballet de la Bauhaus donde el bailarín prolonga sus articulaciones con largas varillas de madera que esparcen por el espacio los quiebros de su cuerpo. Como aquellos trazos en...
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