La ruana

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LA RUANA.



JAIGOG NESO.

1.998.





SANTAFE DE BOGOTA, D.C.





COLOMBIA.


SEÑORA Y COMPAÑERA.


Linda compañera, te brindo un café en el balcón
donde se mira el desfile que cruza al cementerio,
sin dejar rastro por el itinerario del compañero
que entre tolvaderas fue cadáver sin padecer fin;
fue el entierro del roble que izó banderas pías.

Un detalle, en lacatedral florecieron las flores
sin desgarrar sus carnes al botar los hijos natos
del pleno centro del barrio de canteras y tiendas,
de trayectos bombardeados por las disputadas heces
que cargan los imponentes de recintos centenarios.

Allí en trechos abrigados de fango, va la caravana
como si nunca acabare el caminar de ataúdes al lomo,
resignadamente se tiene vocación de enterradores de...
Si vieras los pabellones que se marchitan en la rua,
me esconderías en secreto con cortinas ante el vidrio.

La ofensiva de las tumbas, es tal, que, franquea guardas
en una ofensiva intrusa contra los enjutos de las lomas
que soportan el tedio en lonas apolilladas y maltrechas,
sin que el tren sea piadoso al dormitar en sus almohadas,
es quien en el portal obstinadamente hace devigilante.

Un amanecer vino la avalancha de vítores al espacio
en ráfagas que reventaron cristales y temblaron cintos
con la decepcionante tonada del bostezar en los lares
que crispaban los pelos, y las mechas, escapaban del cuero
borrando la silueta de cuanto viviente aspiró los aires.

Mira lo monótono de la existencia del vago sin toldo,
que duerme en andenes y aceras, soñando con chalesfinos;
porque soñar no es mentira que tuerza el ascensor vacuo
donde se alivia el lecho con espumas de la mar andante
por jarillones recubiertos de sábanas de seda repujante.

Por los miradores pasó mi amante y rutilante sino
sin enterarse, que me encontraba abrumado en la torre
de macizos bloques como sacos de diamante impoluto
a donde se miran las doncellas cada mañana de enero;
a lapostre, que las hileras de jemes son del bosque.

Alguien murmuró, compañera, la ceremonia de una boda;
pausadamente, cuéntame tu gestión sin olvidar la nada,
para que a ella pueda llevar como novedad el ingenio;
compañera, ve con ella apresuradamente por mis historias
para que no sean delatoras ante tribunal, ah de aquellas!

Ha sido presente la hora incierta en que la osamenta cae
sinretrasar el epílogo del fantasmal rumbo de la aventura;
del muelle zarpamos en un barco cubierto de derrotas al apa
sin mandar censura a nada ni a nadie, sólo cosemos la red
que nos deje anclados en el eje de la guerra y su bondad.

Después de desechar los entes, aun susurra la memoria
con modestas recomendaciones inventariadas de ademanes locos
que interminablemente apresuran a resucitar losañejos vinos
de la juventud, sin apretar la vid o el sarmiento sin uva;
después de tanto, se descubre que se puede estrechar la fe.

Pienso que las mujeres son de la fuente que las escolta
como el río escolta las aguas que por su cauce son la vida,
que impaciente busca el océano sin deparar en los óbices;
obedientemente, en cordial coloquio acoge los avales firmes
que te dan derechos a apartarlas hostilidades sin aversión.

Mira compañera: El paisano estrenando calzón dominguero
sin sospechar que hay velorios y funerales en la avenida,
seguro que va a sudar por la caricatura, olvidó una raya;
a fingir, como los sobornables periodistas sin comunión
que llevan galas por las pasarelas tras el reportaje “crudo”

He de advertir amiga, que tu postura sin disfraz,
sin maquillaje nimáscara me invade de insólito afán
cuando a la orilla del lago me hallo con tu ausencia,
ve lo envejecido que estoy repentinamente y sin cariz
por tu insoportable y mezquino despego del corazón.

Perfilaron tu cuerpo de pendientes y escotes marinos
como archipiélago con ocultas gemas en la espesura,
fueron tus olas, ronquidos discretos en asilo de idos
que minaban como peregrinos en...
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