La venus de las pieles

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 141 (35034 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 8 de diciembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
LA VENUS DE LAS PIELES
Sacher-Masoch

Fuente: Biblioteca_IRC http://biblioteca.d2g.com Esta Edición: Proyecto Espartaco (http://www.proyectoespartaco.com)

Titulo del original alemán, Die Damen in Pels Traducción, C. Bernaldo de Quirós Cubierta, Marigot

Bertelunann de México, S.A. Av. de la Paz N' 26 01000 México, D.F.

Edición no abreviada La traducción se reproduce por autorizaciónde Alianza Editorial, S. A. Queda prohibida su venta a toda persona

Impreso en Editorial Villicaña, S.A. 2* Cerrada de Hidalgo N« 9 Col. San Felipe Terremotes Encuadernado por Encuadernación Técnica Editorial, S. A. Av. San Lorenzo N 279-45 09070 México, D.F., 1963 Printed in México

que no pertenezca a Circulo

2

«Dios le castigó, poniéndole en manos de una mujer.» (Libro de Judit, 16,Cap. VII)

3

«Dios le castigó, poniéndole en manos de una mujer.»

(Libro de Judit, 16, Cap. VII)

Me encontraba en amable compañía. Venus estaba frente a mí, sentada ante una gran chimenea Renacimiento. Esta Venus no era una mujer galante de las que —como Cleopatra— combatieron bajo ese nombre al sexo enemigo. No; era la diosa del amor en persona. Recostada en una butaca, removía elfuego chispeante que enrojecía la palidez de su rostro y los menudos pies, que acercaba a la llama de vez en cuando. A pesar de su mirada de estatua, tenía una cabeza admirable, que era cuanto yo veía de ella. Su divino cuerpo marmóreo le cubría un gran abrigo de pieles, en el cual se envolvía como una gata friolera. —No comprendo, señora —dije—. En realidad no hace frío; hace ya dos semanas quellevamos una encantadora primavera. Estará usted nerviosa, sin duda. —Buena está la dichosa primavera —contestó con voz opaca, estornudando después de una manera deliciosa—. No puedo apenas sostenerme y comienzo a comprender... —¿Qué, gracia mía? —Comienzo a creer en lo inverosímil y a comprender lo incomprensible. Comprendo ahora la virtud de los alemanes y su filosofía, y no me asombra que ustedes,en el Norte, no sepan amar, sin que parezcan dudar siquiera de lo que es el amor. —Permitidme, señora —repliqué con viveza—. Nunca le he dado a usted ningún motivo. La divina criatura estornudó por tercera vez y levantó los hombros con una gracia inimitable. Luego dijo:

4

—Por esto soy siempre graciosa para usted y hasta le busco de tiempo en tiempo, aunque me enfríe cada vez, a pesar detodas mis pieles. ¿Te acuerdas aún de nuestro primer encuentro? —¿Podré olvidarle? Teníais espesos bucles pardos, ojos negros, boca de coral... Os reconocí en los rasgos de la cara y en la palidez de mármol. Llevabais siempre una chaqueta de terciopelo azul violeta guarnecida de piel de ardilla. —Sí; ¡qué encaprichado estabas con aquel vestido y cuan dócil eras! —Vos me enseñasteis lo que es elamor, y el culto divino que os consagraba me transportaba dos mil años atrás. —¿Y no te guardé fidelidad sin ejemplo? —Ahora se trata de eso. —¡Ingrato! —No quiero hacer ningún reproche. Habéis sido una mujer divina, pero siempre mujer, y en amor, cruel como todas. —Es que tú llamas cruel —replicó con viveza la diosa de amor— lo que constituye precisamente el elemento de la voluptuosidad, el amorpuro, la naturaleza misma de la mujer de entregarse a lo que ama y de amar lo que le place. —¿Qué puede haber más cruel para quien ama que la infidelidad del ser amado? —¡Ay! —contestó—. Somos fieles en tanto que amamos; pero vosotros exigís que la mujer sea fiel sin amor, que se entregue sin goce. ¿Dónde está ahora la crueldad, en el hombre o en la mujer? Las gentes del Norte concedéis demasiadaimportancia y seriedad al amor. Habláis de deberes donde no hay otra cosa que placer. —Sí, señora. Tenemos sobre ese punto sentimientos respetables y recomendables, y, además, sólidas razones. —Y siempre la curiosidad, eternamente despierta y eternamente insaciada, de las desnudeces del paganismo; pero el amor, que es la mayor alegría, la pureza divina misma, eso no les conviene a ustedes los...
tracking img