“La verdad incomoda, pero seguimos siendo mujeres privadas y hombres públicos en este siglo xxi: poder y sexo”

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  • Publicado : 25 de febrero de 2011
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“LA VERDAD INCOMODA, PERO SEGUIMOS SIENDO MUJERES PRIVADAS Y HOMBRES PÚBLICOS EN ESTE SIGLO XXI: poder y sexo”

Las diferencias entre los sexos y la desigualdad legal están estrechamente ligadas. La diferencia entre hombres y mujeres se ha concebido como la diferencia de las mujeres con respecto de los hombres desde que los primeros tomaron el poder y se situaron en el modelo de lo humano, locual ha traducido la diferencia sexual en desigualdad legal en perjuicio de las mujeres, llegando a considerarlas inferiores a los hombres. Ya Aristóteles construye el discurso legítimo de la inferioridad y con ello justifica la separación del espacio público sólo para los hombres, y el espacio privado sólo para las mujeres.
Janet Salzman reconoce tres rasgos que a través de la historia sitúan alas mujeres como inferiores: a). Una ideología y su expresión en el lenguaje que explícitamente devalúa a las mujeres dándoles a ellas, a sus roles, a sus labores, sus productos y su entorno social, menos prestigio y/o poder del que se les da a los hombres, b). Significados negativos atribuidos a las mujeres y sus actividades a través de hechos simbólicos o mitos no necesariamente expresadosexplícitamente, c). Estructuras que excluyen a las mujeres de la participación en los espacios de los más altos poderes o su contacto con éstos, o donde se cree que están los espacios de mayor poder tanto en lo económico y lo político como en lo cultural. Alda Facio agrega un cuarto elemento: el pensamiento dicotómico, jerarquizado y sexualizado, que lo divide todo en cosas o hechos de la naturaleza o dela cultura, y que al situar al hombre y lo masculino en la segunda categoría, y a la mujer y lo femenino bajo la primera, erige al hombre en parámetro o paradigma de lo humano; ejemplo de ello es el derecho mismo, que además de ser creado por los hombres y para ellos, éste se sitúa en el espacio de lo racional y lo objetivo, por ende el derecho es de los hombres (o del hombre blanco, de clasemedia y heterosexual, como afirma Zillah Eisenstein) es masculino y no femenino, ya que las mujeres caminan del otro lado de la pared dicotómica: en la irracionalidad, lo emocional y lo subjetivo.
La perspectiva de género implica reconocer entre la diferencia sexual basada meramente en el aspecto físico y la biología, de las ideas, atribuciones, representaciones y prescripciones sociales que seconstruyen tomando como referencia a la diferencia sexual. Reconstruir el derecho sobre una plataforma equitativa requiere la eliminación de tratos discriminatorios contra ciertos grupos, en especial las mujeres, quienes viven la carga cultural, económica y sociopolítica que favorece la discriminación femenina y se propaga en las ideas y prejuicios sociales que se entretejen en el género. Aunque afinales del siglo ante pasado, nuestras abuelas Olympe de Gouges (1791) con la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana y Mary Wolstonecraft (1792) con su Vindicación de los derechos de las mujeres dan buena cuenta de la necesidad de incluir a las mujeres en el marco regulador de las relaciones de hombres y mujeres en cada sociedad, se hace cada vez más urgente desmenuzar el diseño,creación y aplicación de legislaciones e ideologías que esconden un doble parámetro y una desigualdad que mantiene a las mujeres en ciertos roles de género. En las legislaciones más modernas o al menos más recientes han aparecido cambios, aunque aún así pueden seguir considerándose como implícitamente patriarcales, ya que su curso de acción depende de las preocupaciones y necesidades masculinas.Las legislaciones siguen siendo patriarcales cuando, aunque nos reconozcan como sujetas de derechos, nos despojan de ciertos derechos, como el de decidir sobre nuestra salud reproductiva, o no nos garantizan la integridad de nuestros cuerpos y el derecho de vivir una vida sin violencia al no castigar la violencia intrafamiliar o cuando nos mantienen dependientes de la buena voluntad de los...
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