Las minas de falum

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Las minas de Falun.
Die bergwerke zu Falun, E.T.A. Hoffmann (1776-1822)

Un brillante día soleado de julio toda la población de Gotemburgo se reunió en la costa. Una espléndida nave procedente de las Indias Orientales, que había regresado de un largo y próspero viaje, estaba fondeada en el puerto de Klippa, sus gallardetes y banderas con los colores de Suecia flameando alegres en el límpidoaire azul, mientras cientos de botes, esquifes y lanchas, cargados de pescadores jubilosos, iban de un lado a otro sobre las aguas lisas como un espejo del Gota Alv, y los cañones de Masthurggetorg hacían llegar a gran distancia sobre el mar el ruido atronador de una salva de bienvenida. Los caballeros de la Compañía de Indias Orientales se paseaban por el muelle, calculando con una sonrisa lasganancias que habían hecho, y regocijándose ante el éxito que crecía año a año de su azarosa empresa, y ante la prosperidad comercial en aumento de su amada Gotemburgo. Por los mismos motivos, todos miraban a estos valientes caballeros con orgullo y deleite y se regocijaban con ellos; porque su éxito infundía un nuevo vigor a toda la actividad de la ciudad.

La tripulación de la nave, unos buenosciento cincuenta hombres, desembarcó en una cantidad de botes, decorados para la ocasión, y se preparó para su hónsning. Ese es el nombre que le dan a la fiesta que la tripulación hace en tales ocasiones, y que con frecuencia dura varios días. Al frente marchaban los músicos con uniformes maravillosos, tocando con ganas sus flautas y violines, sus oboes y tambores. Después venían los alegrescantores, y detrás de ellos los marinos, de a dos en fondo. Algunos, con cintas de color en la gorra o la chaqueta, agitaban banderines; otros bailaban y hacían cabriolas; y todos gritaban y saludaban, hasta llenar el aire con el estruendo de su alegría. Así marchó la alegre procesión a través de los muelles y los suburbios hasta que llegaron a Haga, donde les habían preparado un gran banquete en unaposada, con comida y bebida en abundancia para todos. Allí la cerveza fluía a chorros, y los vasos se vaciaban uno tras otro; y, como ocurre cuando los marineros regresan de un largo viaje, pronto se unieron a ellos bonitas muchachas de todo tipo. Entonces empezó el baile, la diversión se volvió cada vez más salvaje, y más alto y demencial el alboroto. Sólo un marinero, un hombre delgado y apuesto deapenas veinte años, se había alejado del tumulto, y estaba sentado afuera, solo, en un banco junto a la puerta, donde lo descubrieron dos de sus compañeros.

–¡Elis Froebom! ¡Elis Froebom! –llamó uno de ellos con una carcajada–. ¿Otra vez te estás haciendo el idiota melancólico, perdiéndote la diversión con tus estúpidas cavilaciones? ¡Caramba, si no participas de nuestro hónsning, será mejorque no vuelvas a subir al barco! Nunca haremos de ti un buen marinero, si sigues portándote así. Eres bastante valiente, y también arrojado en el peligro, pero no sabes beber. Supongo que prefieres guardarte el dinero en el bolsillo antes que dárselo a estas ratas de tierra firme. Pero bebe y alégrate, viejo, o algún día Nácken el demonio del mar y todos su trolls te atraparán.
Elis Froebom selevantó del banco con un rápido salto y miró con ojos ardientes de furia a sus compañeros. Después tomó un vaso, que estaba lleno hasta el borde de aguardiente, y dijo mientras lo vaciaba de un trago:
–Ahí tienes, Joens, como ves, puedo beber como uno de ustedes. Y en cuanto a si soy o no un buen marino, el capitán puede juzgarlo. ¡Así que cierra tu maldita boca y ahueca el ala! No puedo soportar elescándalo que hacen ustedes. Lo que hago aquí afuera no es asunto tuyo.
–Vamos, vamos contestó Joens–. Sabemos que eres de Nerika, y todos los de allí son tristes y sombríos, no participan realmente de la vida feliz de un marino. Pero aguarda un momento, mi querido Elis, y te mandaré a alguien que te arrancará de ese banco al que te clavó el viejo Nácken.

Un momento después una hermosa...
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