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LOS RÍOS PROFUNDOS

José María Arguedas

Nacido en Andahuaylas (Perú) y criado entre sirvientes indios, José María
Arguedas (1911-1969) habló el quechua antes que el español y aprendió a comprender desde niño la sensibilidad de una raza históricamente maltratada que conserva amorosamente su lengua, sus tradiciones y un hondo sentido de la naturaleza. En Los ríos profundos (1958), sunovela más célebre, el acontecer colectivo del mundo indio sirve de trasfondo al microuniverso de un internado del Cuzco para hijos de familias acomodadas. La violencia que implican la crueldad, la imposición de la fuerza física y la discriminación racial en un mundo de niños y adolescentes corre paralela a otra violencia de ámbito mayor, revelada en un motín y una represión. Pero la tramaargumental se resuelve, a la vez, en la elevación de la realidad a un plano poético, hecha posible gracias a un lenguaje original capaz de expresar una sensibilidad hasta entonces ignorada. Otras obras de José María Arguedas en Alianza Editorial: "Relatos completos" (LB
957) y "Todas las sangres" (AT 81).

ÍNDICE------------------------------------------------

I. El Viejo ....................
II. Los viajes .................
III. La despedida ..............
IV. La hacienda ................
V. Puente sobre el mundo ......
VI. Zumbayllu ..................
VII. El motín .................
VIII. Quebrada Honda ..........
IX. Cal y canto ...............
X. Yawar Mayu...............
XI. Los colonos ...............
Notas ....................
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I. EL VIEJO

Infundía respeto, pese a su anticuada apariencia. Las personas principales del Cuzco lo saludaban seriamente. Llevaba siempre un bastón con puño de oro. Era incómodo acompañarlo, porque se arrodillabafrente a todas las Iglesias y se quitaba el sombrero en forma llamativa cuando saludaba a los frailes.

Mi padre lo odiaba. Había trabajado como escribiente en las haciendas del Viejo. "De las cumbres grita advirtiendo a sus indios que él está en todas partes. Almacena las frutas de las huertas, y las deja pudrir; cree que valen poco para traerlas a vender al Cuzco o llevarlas a Abancay y quecuestan demasiado para dejárselas a los colonos" (1). "¡Irá al infierno!", decía mi padre. Eran parientes, y se odiaban. Sin embargo, me dijo que viajábamos a Abancay, nos dirigimos al Cuzco, desde un lejanísimo pueblo. Según mi padre, íbamos de paso. Yo vine anhelante, por llegar a la gran ciudad. Y conocí al Viejo en una ocasión inolvidable. Entramos al Cuzco de noche. La estación del ferrocarril yla ancha avenida por la que avanzábamos lentamente, a pie, me sorprendieron. El alumbrado eléctrico era más débil. Rejas de madera o de acero defendían jardines y casas modernas. El Cuzco de mi padre, el que me había descrito quizá mil veces, no podía ser ése. El Cuzco era su ciudad nativa, no quería que lo reconocieran. Debíamos de tener apariencia de fugitivos, pero no veníamos derrotados, sinoa realizar un gran proyecto.
--Lo obligaré. ¡Puedo hundirlo! -había dicho mi padre. Se refería al Viejo.

Aparecieron los balcones tallados, las portadas imponentes y armoniosas, la perspectiva de las calles, ondulantes, en la ladera de la montaña. Pero ¡ni un muro antiguo! Esos balcones salientes, las portadas de piedra y los zaguanes tallados, los grandes patios con arcos, losconocía. Los había visto bajo el sol de Huamanga. Yo escudriñaba las calles buscando muros incaicos.
--¡Mira al frente! -me dijo mi padre-. Fue el palacio de un inca. Cuando mi padre señaló el muro, me detuve. Era oscuro, áspero; atraía con su faz recostada. La pared blanca del segundo piso empezaba en línea recta sobre el muro. Alcancemos al Viejo, dijo mi padre. Habíamos llegado a la casa...
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