Leandrito y su familia

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El niño de la sonrisa brillante

Fito era un niño como todos. De una sonrisa amplia y dulce como la tuya.
Siempre estaba sonriente, y con orgullo dejaba ver a todos cada dientecito nuevo que le salía.
Era tal el brillo que irradiaba desde su boca que sólo con verlo desde lejos la gente sabía que quien venía caminando era Fito, “el niño de la sonrisa brillante”.
¡Y ni te imaginas su alegríacuando descubría que otro de sus dientecitos estaba flojo!
Allí salía nuevamente Fito.
Casa por casa recorría todo su barrio, toda la ciudad, comentando a sus vecinos que recibiría una vez más la visita del Ratón Pérez (o del Hada de los Dientes, como le dicen en otros países).
Cada vez que los vecinos veían por la ventana a Fito tocando a su puerta, sus corazones comenzaban a palpitarrápidamente, sus rostros se transformaban, y aparecían en ellos la angustia y la tristeza.
Porque sabían que detrás de esa alegría enorme que se reflejaba en la carita del niño por la visita de su gran amigo Don Pérez vendría la gran pregunta, ésa que temían y que Fito hacía a todos los adultos:

“¿Qué hace el Ratón Pérez
con los dientecitos
de todos los niños del mundo?”



2 El cofrecitorepleto de perlas

Nadie tenía una respuesta capaz de calmar la curiosidad de Fito. ¿Por qué? Sencillamente porque ninguno lo sabía.
Pero, pese a todas las miradas de asombro de los adultos, Fito no dejaba de sonreír y les decía:
“No estén tristes por mí por no poder responder a mi pregunta. Esta vez esperaré despierto a mi amigo, el Ratón Pérez, y él mismo me dirá lo que quiero saber:
¿Qué hace elRatón Pérez
con los dientecitos
de todos los niños del mundo?”
Días y días, noches y noches de espera, y el dientecito flojo de Fito no caía. Horas y horas pasaba frente al espejo, mirando su dientecito flojo y despidiéndose de él.
“No me apresuraré. Ya se caerá solito” – se decía.
Nada, pero nada, lograba apagar la tan bonita sonrisa de Fito.
Era admirable la constancia del niño. Mañana,tarde y noche cepillaba todos sus dientecitos nuevos para que estuvieran brillantes.
Su boca era como un cofrecito repleto de perlas.
Ponía mucho esmero también en el cuidado de su dientecito flojo ya que sería un regalo muy especial para un amigo especial como lo era el ratoncito.
Cuando la gente preguntaba a Fito cuál era su paseo preferido, él les decía:
“Ir a visitar dos veces por mes a miamigo Leo, mi odontólogo. Él controla que mis dientecitos estén sanos. Porque una sola vez me dolió mucho una muelita por comer dulces… y no me gustó. Ahora como menos dulces y más frutas.”


3 ¡A Fito se le cayó el dientecito!

Los días seguían pasando, y toda la ciudad estaba pendiente de la caída del dientecito de Fito.
Tenían miedo de que ese niñito de la dulce sonrisa se cansara yentristeciera en la espera. Los vecinos estaban expectantes. Extrañaban la alegría que todos sentían cada vez que a Fito se le caía un dientecito.
Era una verdadera fiesta en la ciudad cuando Fito salía a la calle y se escuchaban sus gritos de júbilo diciendo a viva voz:
“¡Mamá, Papá, abuelitos, vecinos, cartero, panadero, almacenero,…! ¡Se me cayó otro dientecito! ¡La lá, la lá, la lá!”
Todosjuntos, como buenos vecinos, llegaban a su casa a compartir la alegría por el futuro dientecito que nacería pronto, y a admirar de cerca el brillo del recién caído.
¡Jamás nadie había visto algo igual!
Llegó el gran día. Como ésos que ya habían vivido antes. El dientecito flojo de Fito, cayó.
¡La fiesta llegaba nuevamente a la ciudad!
“A Fito se le cayó el dientecito” – decía cada uno a suvecino.
Todos ellos sabían que el gran sueño de Fito estaba por hacerse realidad.
“¡Hoy podrás ver al Ratón Pérez, quien resolverá de una vez por todas esa gran duda que tienes! Acamparemos en tu jardín para compartir la alegría cuando te dé la respuesta tan soñada!”
Eso le decían, aunque en realidad nadie creía que justamente al gran Ratón Pérez, que nos visita a todos cuando somos niños y al...
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