Leyenda de los volcanes

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 11 (2568 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 18 de enero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
LA LEYENDA DE LOS VOLCANES
UNIDOS POR EL AMOR Y LA MUERTE.
En la infancia de los tiempos, cuando el valle empezaba a poblarse de hombres venidos de los cuatro rumbos cardinales, el perfil de las montañas circundantes era impreciso. Todavía no tomaban su forma eterna. Sus cumbres no estaban coronadas por las nieves, por que no eran muy altas. Les faltaba crecer un poco más hacia los cielos.
Elvalle mexica era una amplia superficie de lagunas, unas en pos de otras, engarzadas a modo de collar de gemas, entre las cuales empezaba a sobresalir como en medio de espejos, una ciudad que levantaba al firmamento las audaces torres de su teocalli de divinidades pétreas coronado, y que extendía la muchedumbre de sus casas sobre islotes entre chinampas que convertían a la joven ciudad en hermosasbalsas de flores.
Las praderas texcucanas al oriente, se tendían a los pies del Tetzcutzingo como si fueran un tapete de felpa verde; y atrás, al poniente, recortaba distintivamente sus perfiles del bravo Chapulín, el riscoso cerro donde los señores mexica encendían hogueras al pardear la tarde y erigían alcázares sobre rocas que primero sirvieron de nido a las águilas.
Sobre los riscosangulosos que circundaban la rustica terraza del tlacatecutli Tzilacatzin, se destacaban en los atardeceres las siluetas d los ahuehuetes que se retrataban en el lago; y hacia la montaña forrada de pasto desplegaba su blanca serpentina el caminito abierto hacia tierras casi desconocidas. Desde la casa de Tzilacatzin se observaba el camino blanco que en ondulante cinta ceñía a la montaña. Los ojossoñadores de Mixtl, escrutaban tarde a tarde aquella vereda sugerente por la que su loca imaginación soñaba ver bajar a Popocatl, el joven mancebo de cuna humilde que fue a los campos de batalla a conquistar el rango de Caballero Tigre, para aspirar a su mano.
Largos, muy largos días pasaron. Muchas lunas, muchas.los ojos de Mixtl parecían querer horadar el camino que serpenteaba en torno a la montaña. Leparecían volver a escuchar el rumor de los pasos de su amado en la hojarasca de los ahuehuetes. Más era en vano. Días y semanas pasaron y dos años también, largos como pesadillas que ensombrecían los ojos de la niña y ponían rictus de dolor en sus labios juveniles.
Mixtl era la felicidad de Tzilacatzin, el noble guerrero. Era su hija única.
La dulce princesa permanecía sorda a las palabras yciega a las miradas de los príncipes hijos de amigos y vecinos, que en los días de grandes ceremonias acudían de los rumbos cercanos. Un viejo tecuhtli la asediaba. Era el temible Axoosco, o Ajusco, cruel y sanguinario como nadie, ganador de todos los combates y señor de las comarcas del sur. Pero Mixtl soñaba en el amor, en un amor distinto al rutinario y vulgar de las mujeres y los hombres de suestirpe. Ella sólo amaba a Popocatl, aunque era plebeyo y languidecía por su ausencia.
En la roca viva, junto a una cascada que descendía del cerro –del Chapultepec--, que lo hacia mas fértil, tras una cortina de ahuehuetes centenarios los súbditos de Tzilacatzin hicieron a ella un baño. Desde la altura el agua caía a plomo formando encajerías de espuma. Los tazones enormes hechos por manoshumanas a la vera de la cascada siempre estaban rebosantes de cristalino líquido. Enredaderas silvestres entrelazadas a los troncos hacían discreto el sitio a la por de umbroso.
A la hora en que Mixtl iba a tomar su baño y el sol fileteaba de oro la cascada, envuelto el cuerpo de líneas estatuarias en la manta de grecas caprichosas, siempre se detenía para contemplar el maravilloso espectáculo que seofrecía a su vista. Holanes tornasolados se levantaban por sobre los roquedales que rodeaban la cascada. Un montaraz perfume venido de la montaña invadía todo. Los dulces ojos de la muchacha india se clavaban en el camino que a su frente era una interrogación abierta hacia el futuro. Le gustaba recordar aquella escena…
…La luna iluminaba plácidamente las inmensas y oscuras rocas del monte. El...
tracking img