Los dias y los años

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México 1968 Documento 7

Los días y los años
Luis González de Alba*
Cuando llegamos ya había empezado el mitin. Después de estacionar el auto que no cabía en ninguna parte porque era muy ancho, nos acercamos al edificio Chihuahua por la parte de atrás pues de frente no era posible atravesar la plaza cubierta de gente. La Plaza de las Tres Culturas es una explanada situada en alto, se sube aella por varias escalinatas, y, por un costado, está cortada a pico para dejar al descubierto las ruinas prehispánicas recientemente restauradas. Sobre las ruinas fue construida en el siglo XVI, una pequeña iglesia: Santiago de Tlatelolco. Pasamos entre un grupo de niños que jugaba sin prestar atención a los discursos. Algunos vendedores se abrían paso entre la multitud. Al fondo de la plaza seveía entrar a nuevos contingentes que desenrollaban sus mantas y elevaban los carteles, las porras con que anunciaban su entrada eran acalladas por siseos de los que estaban atentos al mitin. María Elena y yo subimos a la tribuna. En el tercer piso un muchacho delgado guardaba el acceso tras un cordel colocado entre las dos paredes al nivel de la cintura, el cordel indicaba que el paso estabaprohibido. —Soy del Consejo. —Pero tengo órdenes de que nadie… —¡Oh!, te digo que soy del Consejo, yo fui quien te puso a vigilar el paso. Levanté el cordel y pasé junto con María Elena. La plaza se veía impresionante desde lo alto. De lado a lado, y hasta la base misma del Chihuahua, una gran multitud agitaba carteles y mantas, respondía a las interrogaciones del orador, aplaudía. Se notabanparticularmente las gorras azules de los ferrocarrileros y sus mantas con el número de las secciones sindicales presentes, también podían verse mantas de electricistas y otros sindicatos. Los “charros” van a tener mucho trabajo este año, pensé, es en las organizaciones populares controladas por el gobierno donde el movimiento ha causado mayor impacto; en seguida caí en la cuenta de que el aspecto del mitinera muy distinto al de los anteriores: a simple vista podía observar que no era, de ninguna forma, un mitin estudiantil; no sólo por la gran cantidad de mantas * Tomado de Luis González de Alba, Los días y los años, México, ERA, 1970.

y carteles que así lo demostraban, sino por el aspecto mismo de la gente; era un mitin de personas atentas, vestidas con ropa en la que predominaba el azul-gris,el café oscuro; faltaba la bulliciosa ingenuidad de un mitin universitario, el colorido de los suéteres y camisas sport, las mallas , las minifaldas de dibujo escocés, las barbas estrafalarias y las cabelleras largas. La mayor parte de los asistentes estaban concentrados, atentos y respondían a los oradores con un rugido unánime que terminaba pronto en aquellos rostros concentrados. “Mi mujer estáembarazada, pero aquí estoy yo con todos mis hijos”: la manta se desplegaba exactamente en el centro de las primeras filas. A la izquierda, cerca del borde donde la plaza cae a pico dos o tres metros para que asomen las ruinas, y encaramados sobre las ruinas mismas, podían verse grandes contingentes estudiantiles, suéteres atados sobre los hombros o la cintura, faldas cortas y algunas minis. —DeAlba— me llamó uno de los delegados en voz baja—; acabo de llegar y me crucé en el camino con varios transportes del ejército, debemos irnos, pide que se suspenda el mitin. Naturalmente, el mitin no podía suspenderse porque, en una ciudad patrullada día y noche por el ejército (aunque nunca se había decretado el estado de sitio), un muchacho se encontrara algunos transportes del ejército que traíanel rumbo de Tlatelolco; seguramente ya estaría rodeada la Unidad, o por lo menos era de suponerse; pero lo mismo sucedía en cada acto del CNH y no suspendía por tal motivo. Me acerqué a un grupo que conversaba cerca de los elevadores para comentarles la noticia que me habían dado. —¿Qué pasa?— pregunté al escuchar las últimas palabras. —Que hay muchos “pelones” distribuidos entre la gente....
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