Luna llena en las rocas. xavier velasco. ( cap. 4)

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  • Publicado : 11 de mayo de 2011
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Erase un blues con hambre de swing
Casi todos hemos visto sus siluetas. Son solitarios, son nocturnos y viven sedientos de la estamina pasional que otros, más jóvenes, derrochan sin conciencia. Llevan vidas intrincadas y herméticas, mas cuando se describen a sí mismos lo hacen de una manera poco menos que serial: casi todos son maduros, no feos, sinceros, católicos, con fines serios, buenossentimientos y posición económica estable. Aunque la mayoría no se anuncia en el buzón sentimental del fotodrama, ni en la sección amigos de los avisos clasificados, todo ellos comparten una tribulación común: por cosas de la vida- que, ni hablar, es canija- sus galopantes corazones han quedado sin empleo. Mas esta noche, unidos al amparo de la más ardua de las honestidades, los corazones desempleadosestán que encuentran chamba de aquí a vente minutos.
¿Viuda? ¿Divorciado? ¿Soltera? ¿Y? lo importante del exilio sentimental no es tener claro cómo llegó, sino por dónde diablos se irá. Y hoy, sábado endemoniadamente providencial, los corazón desempleados han decidido tomar cartas en el asunto: sus autos saltan hacia afuera del Periférico, escapan por un costado del Vips Echegaray y toman elcamino a San Mateo. Unos metros más adelante, se topan con la pancarta que, si el Diablo y la Providencia se ponen de acuerdo, podrá conducirlos hasta las puertas mismas del amor correspondido. El letrero, colgado ante las puertas del club Sarao, anuncia que los sábados el reventón ocurre sólo entre solitarios.
Lo de menos es el cover. Antes siquiera pensar en sufragarlo, quien se detiene porprimera vez en el Sarao debe renunciar al secreto de su enfermedad y aceptarse como otro corazón desempleado: opción sin duda preferible a emboscarse detrás de un apartado postal y recibir en cada sobre una foto de cuerpo entero que igual pudo haber sido tomada en tiempos de Barry White. Pero si bien la entrada- una escalera y un pasillo que a los ojos de un tímido deben de parecer infinitos- es ya unaprueba dura para el primerizo, la situación se afloja una vez que sus temerarios pies atraviesan las puertas del reventón. ¿Qué corazón en paro laboral no se siente de pronto confortado, incluso vigoroso, cuando de golpe encuentra cien o doscientas almas no menos maltratadas que la suya? Cuando menos lo piensa, nota el recién llegado que Soledad, La Musa, se ha esfumado cual bruja malvada ypusilánime.
El Sarao conserva el aire de aquellas residencias modernistas donde una vez rindióse culto a los Bee Gees, para luego caer en un largo abandono sin revival; mas esta casa se las ha arreglado para retener el donaire de ciertos hogares decentes. Lo cual embona a la medida con una noche como la de hoy, cuando la sensación de confianza e intimidad parece tan urgente como una sonrisa. Y lassonrisas- amplias, fáciles, prontas, arrimonas- abundan, porque lo que allá afuera, en las banquetas gélidas, es motivo cumplido de vergüenza, adentro de esta sala resulta seña de identidad, milagro del azar, noticia de primera plana, condecoración plenaria: estamos solos, y en tanto libres, y en tanto disponibles.
Se engaña como a un cojo con esquís quien piensa que la de los sábados en el Sarao esde noche-ligue. Con seguridad, todos los aquí presentes practicaron en más de una ocasión ese fatuo deporte donde juventud más apostura era igual a estado de gracia, y ya se ve que de tan mentirosas lides volvieron cuando menos insatisfechos. Es por ello que ahora, no bien la lozanía es recuerdo estorboso y toda galanura yace olvidada en el desván, los corazones desempleados vuelven al ataque conarmas de más alto poder, como el insobornable deseo de pasar ya no toda una vida, ni todo un año de frenesí amoroso sino, como bien lo cantaba Raphael cuando todo era primavera, su gran noche.
No hay noche que se caliente sola. Menos cuando sus habitantes han conocido el frío suficiente para que otros, aquellos argüenderos que se juran felices, los reprendan con el injusto calificativo de...
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