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APUNTE 1

Análisis El hombre muerto de Horacio Quiroga: ocho consideraciones

Guillermo García
Resulta llamativa la manera en que este cuento, ubicado en el corazón del libro Los desterrados (1926), más precisamente en el centro de la sección denominada ‘Los tipos’ -es el cuarto de siete, o sea que divide las aguas en tres y tres-, se aparta ostensiblemente de las restantes piezas de laserie. Ese rasgo de centralidad, entonces, se halla sustentado por una intención que ciertamente difiere de la que guió la construcción del resto: la plasmación de una galería de ‘tipos del ambiente’, tal como se subtitula el libro.
Repasemos, entonces, algunas divergencias.

Uno :El protagonista no constituye en rigor un personaje típico asociado, como tal, a un contexto puntualmente determinable,sino que, por la situación en la que se halla inmerso y el tono con que ella se representa, reviste un hálito mucho más universal. Apunta su elaboración, en alguna medida, a sugerir una dimensión arquetípica que trasciende la inmediata realidad histórica y social concreta en la que debe encuadrarse todo tipo.
Acentúa esos rasgos de universalidad el hecho de que el personaje no posea nombre nihistoria previa: diferencia fundamental en cuanto a la forma de concebir el resto de los tipos de la frontera por parte de la escritura quiroguiana.

Dos :El cuento es, en función del procedimiento seguido para relatar la historia, hiperunitario e hipercondensado. No ocurre lo mismo con los restantes de la serie, donde una misma técnica narrativa se reitera: una trama central de cierta envergadurarodeada de dos o más tramas secundarias. A veces estas verdaderas microhistorias, como ocurre en “Los desterrados”, llegan a multiplicarse considerablemente.

Tres :Si en los demás relatos predomina lo narrativo, hecho que la profusión de microhistorias intensifica, en “El hombre muerto” prevalece la impronta descriptiva. Coadyuva la situación del personaje a acentuar esos niveles elevadísimosde descripción. Mediante la plena anulación del actuar, la inmovilidad física figura, por contraposición, los turbulentos procesos de una interioridad que se desmorona.

Cuatro :Se podría arriesgar que uno de los sentidos fundamentales del relato alude a la ‘cosificación’ de un hombre (‘el’ hombre). En otros términos: devenir del sujeto en objeto. Precisamente, ya desde el inicio el personaje sepresenta equiparado a un elemento, el machete. Se lee: “El hombre y su machete acababan de limpiar la quinta calle del bananal”. Un coordinante que iguala y un mismo verbo que aúna sendos actantes. Indicio notable de la indecisa frontera que la voz narrativa habrá de transitar de allí en adelante.
No obstante, ese planteo parece complicarse todavía más cuando se comprueba que una de laspoquísimas acciones del relato la realiza precisamente el machete (clavar, matar). En tanto ‘eso-que-va-siendo-objeto’ (cadáver), el hombre deviene figuración de la pasividad total.

Cinco :La muerte no es el tema; el tema es el proceso que conduce a ella: la agonía. “El hombre que muere” o “El muriente” debiera haber sido el título. Ese carácter durativo del pasaje de una conciencia signada por elacontecer de la muerte, se palpa en la técnica discursiva empleada por el narrador: un discurso indirecto libre reiterado que amenaza, en más de una oportunidad, con transformarse en puro fluir de una conciencia que se disgrega...

Seis :La agonía, otra forma de reflexionar en torno a la crisis, anulación o hundimiento de la entidad subjetiva: acaso el tema capital de la madurez literaria de HoracioQuiroga; y, por cierto, eje vertebrador del libro presente. El alcohol, la insolación, la locura y la fiebre no representan, en este contexto, otra cosa que anticipos de la muerte: estado de alteración final e irreversible de la personalidad.

Siete :Este cuento guarda un nítido antecedente: “A la deriva” (1912); y una continuación manifiesta: “Las moscas” (1933). La diferencia entre ellos...
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