Misionero en la jungla

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[pic][pic]Un misionero en la jungla
Bruce Olson MagOnline Content - Artículos
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Conozca la historia de Bruce Olson, un estadounidense quien llegó a suelo sudamericano con el sueño de evangelizar a los indígenas. Hoy día, cerca de 40 años más tarde, y a pesar de enfermedades, secuestros y atentados contra su vida, “Bruchko” considera que su hogar está junto a la tribude los motilones, en la selva entre Venezuela y Colombia.
Yo tenía catorce años cuando tuve mi primera conversación real con Jesús. Durante días, había estado pensando en Él, preguntándome repetidamente: ¿Quién es mi Dios? Entonces, decidí leer más del Nuevo Testamento. Comencé: "Jesús, he leído sobre cómo todos los que se encontraron contigo quedaron satisfechos. Ahora yo quiero esa mismasatisfacción. Quiero paz y satisfacción como Pablo, Juan, Santiago y los otros discípulos. Quiero ser liberado de todos mis temores y...". En ese momento, sentí una presencia, una calma, en el cuarto. Era al mismo tiempo pequeña y calmada, inmensa y poderosa, que lo cubría todo. Enseguida, supe que algo estaba cambiando y que nunca quería que esa paz, esa calma, se fuera.

La paz seguía ahí hasta dosaños después, cuando asistí a mi primera conferencia misionera. El Sr. Rayburn, un hombre bajito que vestía una camisa de brillantes lunares verdes y gastados tenis, habló sobre las personas en Nueva Guinea que nunca habían oído del amor de Jesucristo. Aquello avivó algo dentro de mí. Por increíble que pareciera, Dios me estaba llamando a ser misionero. Debido a mi fascinación por los idiomas, yohabía soñado con llegar a ser un profesor de lingüística; y así, durante los siguientes meses, resistí el llamado de Dios. Pero gradualmente, Él comenzó a cambiar mi corazón; y a medida que mi interés por otros países y culturas aumentó, me encontré a mí mismo atraído hacia Sudamérica y los pueblos nativos de dos países en particular: Colombia y Venezuela.

Esto explica cómo, en otros tres años ycon las objeciones de mis padres, me encontré a mí mismo en un pequeño aeropuerto venezolano, un muchacho de diecinueve años y sin ningún amigo, sin conocimiento del idioma local, y solamente diecisiete dólares en efectivo. Mirando atrás, puedo ver por qué las personas pensaban que yo estaba loco. Sin embargo, desde aquel desfavorable comienzo, aunque yo no lo entendía entonces, Dios siguióguiándome hacia el siguiente paso correcto.

Dios me guió

Dios me guió a un médico que trataba a los indios a lo largo del río Orinoco. Él me guió a mi primera reunión con una tribu de indios, con los cuales me quedé durante tres semanas. Él me guió a mi primer empleo en Sudamérica, el cual era enseñar inglés a los estudiantes universitarios en Caracas. Y mediante el hombre que me contrató paraenseñar, Él me mostró por qué me había llevado a Sudamérica.

"¿Has oído alguna vez de la tribu de los motilones?", me preguntó un día ese hombre, Miguel Nieto. Me explicó que el principal contacto entre la tribu de los motilones y la civilización vino en forma de flechas. Nadie había aprendido nunca nada del idioma de los motilones, ni tampoco nadie se había acercado a ellos lo suficiente como paradescribir su cultura física. Aquellos indios vivían en los bosques del Maracaibo, asentados en los Andes, en la frontera entre Venezuela y Colombia.

Sólo las importantes empresas petroleras habían parecido interesarse en esa región. Cada vez que sus empleados entraban en territorio de los motilones, les disparaban con flechas. Muchos habían sido heridos por las flechas; muchos habían muerto.Habría tenido sentido olvidarse de los motilones, pero yo no pude. Una curiosidad que me remordía y me turbaba se apoderó de mí. Y no se iba, a pesar de lo persuasivo que era el argumento que utilicé contra ella.

Me pregunté: ¿Pero qué puedo hacer yo por un grupo de indios primitivos? No importaba lo que yo pensara que podía hacer. En lo más profundo de mi ser, de alguna manera sabía que...
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