Novela: neciamente santa de amor

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Universidad de Guadalajara
Sistema de Educación Media Superior
Escuela Regional de Educación Media Superior de Ocotlán
Bachillerato General por Competencias

“Análisis y argumento”
Novela

Maestra:
Ma. Del Pilar Herrera Andrade

Equipo:
Fuentes Pérez Priscila
Landin Rosales Estefani Rocío
Rubio Ortiz Elsa Diana
Sepúlveda Sánchez David

Grado: 3°
Grupo: “A”
Turno:Matutino

Septiembre de 2010
Atequiza, Jalisco

Novela: “LA SANTA, LA NECIA, LA AMOROSA Y EL MUJERIEGO”
Personajes:
Mario Alberto Faustino Quiroga de la O
Matilde Erubey Noriega Lanson
Prudencia Otoniel Martínez Tormes
Camila Panaberta Márquez del Rincón

Mario Alberto Faustino Quiroga de la O era un joven hombre de 22 años, alto soltero, de mirada fría y de complexión admirable,proveniente de una familia de la alta sociedad y con una herencia de gran valor económico pero mas que nada con muchas mujeres tras de el; vivía en un pueblo grande con una comunidad ignorante y sosegada, pero sin embargo sus crepúsculos arrebolados y el gran lago azul con peces dorados que rodeaban la aldea justificaba aquel ambiente de criticas y competencias entre los habitantes.
Un día al andarvagando por el lago se escucho una voz dulce, tierna y amorosa, era una joven de cabello castaño y con ojos verdes, alta, delgada y de piel blanca, el se acercó a ella y en tono amable pero con maña de ligar le dijo:
-Buen día señorita, ¿que hace en un lugar como este y tan sola?
-Buen día joven, dijo la ignota, estoy relajándome de la vida del pueblo.
-¿Vive en el pueblo? Nunca le había visto.
-Siseñor, yo vivo en el pueblo pero no salgo mucho, tal vez por eso no me ha visto.
Mario Alberto sorprendido por dicha noticia se sentó junto a ella y comenzaron a charlar sobre cosas que a decir verdad tenían mucho en común. Después de un tiempo, al atardecer, la muchacha se tuvo que marchar.
-¡Espera! ¿A donde vas?
-Me debo de ir, lo siento, nos veremos luego.
-Dime como te llamas
-Me llamoPrudencia Otoniel Martínez Tormes, pero dime Oti.
La joven rápidamente se fue y Mario Alberto se quedó solo, después preguntándose a si mismo dijo:
-¿Por qué no la habré visto antes? Por lo menos una vez, por el pueblo.
-No importa, otro día la veré.
Después de decir eso se marchó y regreso a su hogar. Al día siguiente Mario Alberto decidido a volver a encontrársela salió a las calles de laaldea, pero al ir pasando frente a una iglesia vio a una joven rubia, de piel blanca, y de estatura media que estaba mirando fijamente a dicha iglesia, Mario no pudo contenerse y fue hacia ella y le dijo:
-Hey! Tú! Muchacha! Que haces?
La joven no respondió nada y continuo haciendo lo mismo, entonces se acerco un poco más a ella y le repitió lo mismo, esta vez ella si le respondió:
-Mande? Siseñor, que puedo hacer por usted?
-Hace rato te hice una pregunta
-Oh! Ya veo, lo siento, lo que pasa es que estaba haciendo una oración.
-Bien, entiendo, entonces ¿eres una monja?
-No, pero me estoy preparando para eso.
-¿Cómo te llamas?
-Camilla Panaberta Márquez del Rincón
-Que hermoso nombre.
Caminaron juntos por la plaza del pueblo y al caminar platicaban y se conocían, se agradaron muchoel uno al otro, ya tiempo después se despidieron y cada uno se marchó a su casa.
Mario Alberto estaba feliz, pues se había encontrado con dos hermosas mujeres mas que las que ya le pretendían, pero este no las veía como parejas, sino como simples utensilios para pasar su tiempo libre y charlar un rato, como quien dice para distraerse.

Al pasar unas cuantas semanas después de sus románticosencuentros con aquellas damas, Mario Alberto volvió a salir de su casa, esta ves en busca de una nueva conquista.
Pero no encontró a otra mujer nueva, casi todas en el pueblo le querían y a casi todas el ya les conocía, con las esperanzas por los suelos y sin mas afán de encontrar a alguien mas, prefirió irse a su casa y descansar, pero justamente antes de llegar a la esquina de la cuadra escucho...
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