Otra vez el diablo

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Otra vez el diablo
Alejandro Casona
JORNADA PRIMERA
Encrucijada en el monte. A un lado, una cruz de camino con gradas. Sentado en ella, el capitán de bandoleros-barbas y antiparras-, y frente a el, en el rueda, los bandidos. Son bandidos por estética y, como tales, poseen mantas, trabucos y un sentido infantil del Derecho.

ESCENA PRIMERA
(Capitán y bandidos. Después, el Estudiante. Uno delos bandidos ronda por el fondo haciendo guardia)

Capitán-- Os ruego que lo meditéis despacio, hijos míos; no trato de reteneros a la fuerza. Podéis marcharos si queréis.
Bandidos— No, no. No se trata de eso.
Capitán-- ¿Es que tenéis alguna queja contra mí?
Farfan— Tampoco; sois un bandido perfecto y un camarada ideal.
Clotaldo— Un verdadero padre; si, señor.
Capitán-- ¿Entonces?
Farfan—Es que no podemos seguir así ni un día más. Los negocios son los negocios; y el bandidaje aquí, ya se ve, no tiene porvenir.
Capitán— Nadie es profeta en su tierra. Acabamos de empezar, y una partida de bandoleros es cosa que jamás se ha visto en nuestro país. Tendremos que luchar mucho hasta hacernos un público; pero ya llegara nuestra hora.
Clotaldo— En resumen, capitán; lo que queríamos…Capitán— Lo que queréis es disculpar vuestro miedo; lo he notado hace tiempo. Queréis abandonar esta vida heroica y volver al hogar, a la sociedad. ¡Que vergüenza! Pero ¿es que ya habéis olvidado lo que es la sociedad? Una pocilga, hijos míos; la moral y la honradez la han echado a perder.
Clotaldo— Conformes, capitán; pero nosotros hemos pensado…
Capitán— Ni media palabra más. El que no esteconforme en la banda que se vaya. ¡Y ahora mismo! (murmullos. El capitán se levanta.) Los caminos están bien claros, aquí los que quieran defender la justicia y el Derecho; los otros, que vuelvan a fundirse en la mesa anónima ¡Aire! Por hoy se acabo la sesión.
Bandido de Guardia— (Acercándose.) Mi capitán…
Capitán-- ¿Qué hay?
Bandido—Nuestras avanzadillas se acercan; traen un prisionero.
Capitán--¿Un prisionero? ¿Qué aspecto tiene?
Bandido—no debe de ser gran cosa a juzgar por las trazas.
Capitán-- ¡Bah, un estudiante pardal! Estamos de malas. Que lo traigan.

(Sale el Bandido de guardia y vuelve en seguida con Valdovinos y otro, que custodian al preso. La victima es un estudiante español desenfadado y mozo. Tiene un prestigio de novela picaresca apenas empañado por un vaho de aulastrae la ropa desgarrada y un hatillo a la espalda.

ESCENA SEGUNDA
(Dichos y Estudiante)

Valdovinos—Mi capitán: aquí esta la presa.
Capitán-- ¿de quien se trata?
Valdovinos—Es un estudiante español que iba de camino haca las Universidades de Alemania. Lo ha detenido una pendencia, perdió el resto de la Tuna y ha venido a caer en nuestras manos.
Capitán-- ¿Opuso resistencia?
Valdovinos—Alprincipio, si; creyó que éramos guardias del rey. Pero en cuanto supo que se trataba de bandidos, pregunto en seguida si éramos paisanos y mostró grandes deseos de conocer al capitán.
Capitán-- ¿Eso ha hecho? Muchacho…, tú eres de los míos. (Le tiende la mano) Mis compañeros, bandidos de noviciado: un espíritu libre, estudiante y español. Amigos.
Estudiante—Gracias, capitán. ¡Con que Bandoleros!¡Quien me lo iba a decir! Yo suponía a este reino mucho mas atrasado.
Capitán—Lo esta, lo esta. Hasta ahora no ha tenida mas que ladrones de pega, sin romanticismo y sin paisaje. Yo, ya lo ves, he intentado darle un barniz europeo; pero como si sembrara sal.
Estudiante-- ¿No se ha correspondido a vuestro esfuerzo?
Capitán-- ¡Quia! Nuestro pueblo no tiene conciencia de la literatura.
Clotaldo—Somos una noción sin ideales. Sin cultura estética.
Capitán—Los villanos nos odian y los señores se regocijan de vernos un día en la horca. ¡Que asco! En cualquier país del Sur, una institución como la nuestra tendría una subvención del Estado. Pero aquí… Vete con ideales a un pueblo de analfabetitos y mercaderes.
Estudiante-- ¿y hace mucho que os dedicáis a este noble ejercicio?
Capitán—Aquí...
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