Perú, su ejército: vergüenza

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AYACUCHO, CRIMENES Y TORTURAS DEL EJÉRCITO
Por: Luis Arce Borja.
Martes 15 de mayo de 2007
Pocos salieron vivos del cuartel “Los Cabitos”.
Cementerios secretos del Ejército, centros clandestinos de tortura, criaderos de chanchos que eran alimentados con carne humana proveniente de los subversivos sacrificado, hornos gigantescos para incinerar a los prisioneros asesinados, experimentos detortura inhumana, es el recorrido espeluznante de la accionar militar en la guerra contrainsurgente que puso en ejecución el Estado peruano para contener la lucha subversiva en el país. El breve pasaje que aquí presentamos es apenas una muestra del Libro “Historia de la guerra revolucionaria en Perú” (1) que próximamente será publicado y donde junto con presentar una versión critica a la dirección delPartido Comunista del Perú (PCP), mas conocido bajo el nombre de Sendero Luminoso, se explica en detalle la forma que el Estado peruano aplicó durante dos décadas su estrategia contrainsurgente.
Entre 1983 y 1990, funcionaron en Ayacucho los más brutales centros de tortura y extermino de prisioneros que manejaron las Fuerzas Armadas y el Estado peruano. Pocos son los que salieron vivos delcuartel “Los Cabitos”, la Casa Rosada”, y de otro lugares de tortura instalados en Ayacucho. “Guerra sucia” la llamaron algunos como subterfugio para encubrir la naturaleza criminal de la accionar militar en la lucha contra la subversión. El 29 de diciembre de 1982 el gobierno de Fernando Belaunde, con la complacencia del Congreso integrado por todos los partidos políticos, incluida la izquierda legal(Izquierda Unida), decretó el ingreso de las fuerzas armadas en la lucha contra la guerrilla maoísta que en ese tiempo estaba ubicada principalmente en la región de Ayacucho. Esta decisión, que algunos la calificaron de decisiva para el país y la “democracia”, ensangrentó el Perú, cuyo saldo de dos décadas de militarización fue cerca de 70 mil muertos a causa de la aplicación de los planes yestrategias diseñadas por el Estado y sus fuerzas represivas en la guerra contrainsurgente. Con la complicidad de medios de comunicación, de periodistas, de parlamentarios fantoches, de partidos políticos, del poder judicial, e incuso de la iglesia católica del Perú, pueblos enteros y miles de ciudadanos peruanos fueron masacrados y eliminados.
El general del ejercito Clemente Noel Moral fue el primerJefe Político Militar designado por el gobierno para que ponga en ejecución los planes antisubversivos. Noel al frente la de la Segunda División de Infantería, se instaló en el cuartel “Los Cabitos” en Ayacucho, desde donde dio órdenes de muerte y sacrificio de toda persona sospechosa de pertenecer a las filas de la subversión maoísta. En el cuartel “Los Cabitos, como parte de la estrategiacontrainsurgente, se puso en funcionamiento un centro de torturas y crímenes de prisioneros. Se construyó un horno gigantesco donde se incineraban los restos mortales de los detenidos. Al costado y mismo al interior de los cuarteles militares se instalaron criaderos de chanchos, los que eran alimentados con los restos humanos de los presuntos subversivos asesinados. Recientes investigaciones deinstituciones de derechos humanos del Perú han constatado que en este horno más de 300 personas fueron incineradas bajo el propósito de borrar cualquier rastro de su paso por los centros de tortura. Se improvisaron también cementerios clandestinos, donde se sepultaban las victimas de torturas y de aniquilamiento. Anexo al cuartel “Los Cabitos”, funcionó desde 1983 hasta la mitad de la década del 90, la“Casa Rosada”, un centro de torturas y crímenes, donde de acuerdo al testimonio de un agente del ejército que participo en esa orgías de sangre (2), por lo menos se liquidaron mil subversivos.
Tanto en el cuartel “Los Cabitos”, como en la “Casa Rosada”, los métodos de tortura estaban dirigidos a hacer sufrir indescriptiblemente al prisionero. La “colgada”, la “tina”, la “electricidad”, el...
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