Primer amor

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Primer amor
Por Fernando Cruz
Para Esmeralda
¿Qué edad tenia yo en aquel entonces? ¿Cuánto tiempo desde la última vez que estuvimos juntos? Llevaba mas de dos horas dando vueltas en la cama tratando de conciliar el sueño, que si no me falla la memoria nuevamente tengo ya más de nueve años que extraño disfrutar su forma apacible. Cualquiera que me viese en este momento podría asegurar queestoy profundamente dormido o muerto, pues después de un tiempo he logrado que los demás crean eso. Mis ojos y mi rostro dan una apariencia exacta que en no pocas veces yo mismo he llegado a creerlo. Pero la verdad es que las preguntas siguen desfilando frente a mí y yo trato de ordenarlas como un rompecabezas imposible al mismo tiempo que la historia… mi historia una vez más comienza areinterpretarse.
Si no recuerdo bien el «cuándo», por lo menos puedo decir con completa exactitud el «cómo» empezó mi pasión a revelarse. Siempre tropiezo con detalles nuevos, con alguna cosa rara, antigua, que exhalaba un olorcillo de discreción.
Un día -me acuerdo lo mismo que si fuese hoy- en la esquina de la plaza como un espejismo apareció cual objeto dorado... Metí las manos al pantalón, arrugué yhurgue sin querer los bolsillos hasta las puntillas, tratando de encontrar un no se que para poder acercarme a ella.
Me quedé como embelesado al mirarla. Un rayo de sol se filtraba a lo lejos y hería la seductora imagen, que parecía querer desprenderse y venir hacia mí. Era una criatura hermosísima, como yo no la había visto jamás sino tan solo en mis sueños de adolescente, cuando los primerosestremecimientos de la pubertad me causaban, al caer la tarde, vagas tristezas y anhelos indefinibles. Tenía la cara oval, pero no muy prolongada; los labios delgados, entreabiertos y risueños; los ojos lánguidamente entornados. Su peinado era extraño y gracioso: su cabello suelto al viento jugaba en cada movimiento de su rostro. En cuanto a su vestido era… tan virginal.
Yo no acierto a resolver en misrecuerdos que sucedía a mí alrededor, lo indudable es que si en aquel día se presento algún otro acontecimiento nunca me entere.
Aún hoy me asombro del fulminante efecto que aquella contemplación me produjo, y de cómo me quedé arrobado, suspendida la respiración y comiéndome la imagen con los ojos.
Ya había yo visto aquí y acullá estampas que representaban mujeres bellas, frecuentemente, enilustraciones, en los grabados mitológicos, en los escaparates de las tiendas, pero ella no era el capricho de un pintor, sino imagen de persona real, efectiva, de carne y hueso.
El rico y jugoso tono del empaste hacía adivinar, bajo la nacarada epidermis, la sangre tibia; los labios se desviaban para lucir el esmalte de los dientes; y, completando la ilusión, corría alrededor del marco una orla decabellos naturales, ondeados y sedosos. Lo dicho: aquello, más que copia, era reflejo de persona viva, de la cual sólo me separaba un muro de imaginario de vidrio... Puse la mano en él, lo calenté con mi aliento, y se me ocurrió que el calor de la pasión por aquella deidad seria la comunicación de mis labios y la sangre que circulaba por mis venas.
Entró a mi vida así…
Después, sonriéndose ydivertida:
-Hola, voy a darte algo... te gustan los pedazos de nube endulzados, te chuparás los dedos.
Y sacó tres o cuatro bolitas de nubes con sabor a fruta fresca, que me infundieron sueños.
Uno abría a boca y ¡¡¡zaz!!! Tenías los ojos enternecidos, más justos, revoloteando sobre el buen humor... Vamos en un santiamén era un sabio, un irreverente o un hombre feliz.
-¿No quieres?
-No, quiero… -no pude exclamar palabra alguna, en ese momento me ahogaba en el cielo de sus labios y yo no sabia nadar.
Reía de tan buena gana, que yo le besaban barba y nariz, ocultándome en sus labios, y las dos pequeñas arruguitas que se formaban entre sus mejillas y párpados. Y justo en aquel punto no acerté a separar mi pensamiento de ella. A fuerza de mirarla, me figuraba que sus ojos entornados, a...
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