Propiedades del cloruro de magnesio

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ESTE MENSAJE ME PARECIO IMPORTANTE QUIEN QUITA QUE LO PODAMOS HACER?
Testimonio: "Así fue como Dios le curó"
Este testimonio es el del sacerdote J. Chorr del Colegio Catarinense, profesor de Física, Química y Biología.
La información adicional es del Dr. Urbano Aguilar Miranda. Está doctorado en ciencias químicas, síntesis y productos naturales. Fue nombrado también investigador nacional porel Gobierno de México en 1987 y es pionero del conocimiento y divulgación de las bondades del cloruro de magnesio en ese país. Él dice: "Los problemas de la columna vertebral, nervio ciático, descalcificación, la artritis, etc., pueden ahora ser curados, sin dolor, de una manera fácil y barata. Me refiero a aquellas enfermedades que se sufren por carecer los alimentos de magnesio".
Diez años antesde comenzar el tratamiento (contaba con 61 años de edad por aquel entonces) estaba ya casi paralítico y sentía horribles punzadas en la región lumbar de la columna vertebral. Al levantarme de la cama cada mañana, sentía un dolor terrible en la columna. Los médicos afirmaban que mi mal era incurable.
Me decían que mi enfermedad lo causaba el nervio ciático que presionaba la tercera vértebra.Sobre todo, ese dolor se hacia sentir cuando estaba parado (o permanecía de pié), razón por la cual tenía que trabajar la mayor parte del tiempo sentado. Todo lo hacia así menos cuando decía la misa. Era un continuo tormento y tuve que suspender mis viajes a causa del dolor que sentía.
Medio año transcurrió así esperando encontrar esa mejoría que no acababa de llegar. Es más, durante aquel verano tanseco, empeoré aun más por lo que, al final, tenía que decir la misa sentado también. Fue entonces cuando fui a la ciudad de Florianapolis, en Brasil, buscando un especialista que me atendiera y curara. Según las nuevas radiografías que me sacó ya no era una sola vértebra, ahora eran varias las que se veían descalcificadas. Las diez sesiones de ondas cortas que me aplicaron en la columna, nodetuvieron ni detendrían el dolor. Según el doctor, nada era posible hacer. Era el dolor tan intenso que ni siquiera podía dormir acostado, por lo que permanecía sentado en la cama hasta que me caía de sueño. Fue así como descubrí que podía dormir enrollado en la cama y en posición fetal. Sólo esa posición me aliviaba. Desanimado y sintiéndome engañado por los doctores, decidí clamar a DIOS: "QueridoPadre, sé que estás viendo en mí a una de tus criaturas y también que no te cuesta nada sanarme, ¡cúrame Tú! - le dije.
Algún tiempo después y por pura "casualidad" fui a un encuentro organizado por jesuitas en la ciudad de Puerto Alegre. Allí me encontré con el padre Juárez el cual me dijo que mi enfermedad era fácil la curar. "Sólo tenía que tomar cloruro de magnesio" - me comentó. Alpreguntarle de dónde había sacado esa receta "casera" me dijo que de un libro escrito por el padre Puig, un jesuita español, que lo había descubierto curando a su madre que, en esa época, se encontraba en estado avanzado de descalcificación. Todavía recuerdo lo que me dijo bromeando: "Tómate ésta sal (cloruro de magnesio) y descubrirás que sólo morirás si te pegas un tiro en la cabeza o te pasa un elefantepor encima".
Durmiendo enrollado en la cama, comencé a tomar una copita por la mañana y otra por la noche para despertar sorprendido unos veinte días viéndome a mí mismo estirado en la cama y sin sentir ningún dolor (aunque sí me quejaba al caminar). Al cabo de cuarenta días me levanté todo extrañado diciendo: "¿Será que estoy soñando?" No sentía dolor alguno y conseguí dar un paseo por la ciudadrecordando esos años pasados traspasado por aquel tremendo dolor. Después de otros diez días, caminé durante todo el día y sólo sentí un pequeño malestar. A los sesenta días de estar tomando la misma dosis, la pierna dolorida estaba igual o mejor que la otra. A los tres meses, me sentí más ágil y con más flexibilidad. A los diez, conseguía doblarme como lo hace cualquier deportista.
Ahora y...
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