Safo, el antiguo amor

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DE AQUELLOS LABIOS
Por Rodolfo M. Fattoruso
En el noveno capítulo del libro primero de la “Retórica” (Madrid, 1963) Aristóteles nos dice que “de las cosas vergonzosas se avergüenzan los que lasdicen, los que las hacen y los que tienen intención de hacerlas, como Safo, al decirle Alceo: quiero decir algo, pero me impide el pudor… Ella respondió: si tuvieras deseo vehemente de cosas buenas onobles, y la lengua no hablara cosas que están lejos de la belleza, la belleza no dominaría tu mirada, antes hablarías de las cosas que son según justicia”.La admiración no oculta del filósofo por lapoetisa se transmitió a muchos de sus discípulos, que vieron en la vecina de Lesbos todo un emblema de la delicadeza, del saber y de la belleza.
Los datos que dan cuenta de la existencia de Safo sonesquivos, avaros, contradictorios. Unos fragmentos de poemas encendidos y alguna oscura leyenda agrandan y a la vez desdibujan su nombre; lo real es que vivió en torno al último tercio del siglo VII aC yque su padre portaba orgulloso ocho nombres (Simon, Eunonimus, Euryguis, Ecritus, Semus, Camon, Etarchus , Scamandronymus), era dueño de una vasta fortuna y junto a Cléis, su esposa, concibió unfuturo de miel y de oro para su hija. Por eso no demoró en casarla, aun cuando el candidato era débil y no encajaba en la imaginación de la joven, para quien el matrimonio era la ocasión de la amistad,del encuentro y del íntimo placer. Los dioses le tuvieron piedad y la dejaron viuda antes de que el desaliento y la fealdad comenzaran a jugar con ella.
Fue morirse el marido y fue empezar a vivir. Ahídescubrió que su vocación era la palabra y que la palabra era uno de los rasgos del amor; dedicó sus ocios ilimitados a cantar las dulzuras del encuentro y las tristezas del olvido. En poco tiempo sunombre saltó de la isla a la tierra firme y de la tierra firme a los cielos; tanto es así que todavía en la antigua Roma poetas tan poco dados a las efusiones del reconocimiento a otros que no...
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