Trabajo estudiante

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 130 (32477 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 19 de enero de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
publicada un
mes después del desastre por el diario El Espectador de Bogotá.
Lo que no sabíamos ni el náufrago ni yo cuando tratábamos de reconstruir minuto a minuto
su, aventura, era que aquel rastreo agotador había de conducirnos a una nueva aventura que
causó un cierto revuelo en el país, que a él le costó su gloria y su carrera y que a mí pudo
costarme el pellejo. Colombia estabaentonces bajo la dictadura militar y folclórica del
general Gustavo Rojas Pinilla, cuyas dos hazañas más memorables fueron una matanza de
estudiantes en el centro de la capital cuando el ejército desbarató a balazos una
manifestación pacífica, y el asesinato por la policía secreta de un número nunca establecido
de taurófilos dominicales, que abucheaban a la hija del dictador en la plaza de toros. Laprensa estaba censurada, y el problema diario de los periódicos de oposición era encontrar
asuntos sin gérmenes políticos para entretener a los lectores. En El Espectador, los
encargados de ese honorable trabajo de panadería éramos Guillermo Cano, director; José
Salgar, jefe de redacción, y yo, reportero de planta. Ninguno era mayor de 30 años.
Cuando Luis Alejandro Velasco llegó por suspropios pies a preguntarnos cuánto le
pagábamos por su cuento, lo recibimos como lo que era: una noticia refrita. Las fuerzas
armadas lo habían secuestrado varías semanas en un hospital naval, y sólo había podido
hablar con los periodistas del régimen, y con uno de oposición que se había disfrazado de
médico. , El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y
pervertido, ylos lectores parecían hartos de un héroe que se alquilaba para anunciar relojes,
porque el suyo no se atrasó a la intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los
suyos eran tan fuertes que no los pudo desgarrar para comérselos, y en otras muchas
porquerías de publicidad. Había sido condecorado, había hecho discursos patrióticos por
radio, lo habían mostrado en la televisión comoejemplo de las generaciones futuras, y lo
habían paseado entre flores y músicas por medio país para que firmara autógrafos y lo
besaran las reinas de la belleza. Había recaudado una pequeña fortuna. Si venía a nosotros
sin que lo llamáramos, después de haberlo buscado tanto, era previsible que ya no tenla
mucho que contar, que sería capaz de inventar cualquier cosa Por dinero, y que el gobiernole había señalado muy bien los límites de su declaración. Lo mandamos por donde vino. De
pronto, al impulso de una corazonada, Guillermo Cano lo alcanzó en las escaleras, aceptó el
trato, y me lo puso en las manos. Fue como si me hubiera dado una bomba de relojería.
Mi primera sorpresa fue que aquel muchacho de 20 años, macizo, con más cara de
trompetista que de héroe de la patria, tenía uninstinto excepcional del arte de narrar, una
capacidad de síntesis y una memoria asombrosa-s, y bastante dignidad silvestre como para
sonreírse de su propio heroísmo. En 20 sesiones de seis horas diarias, durante las cuales yo
tomaba notas y soltaba preguntas tramposas para detectar sus contradicciones, logramos
reconstruir el relato compacto y verídico de sus diez días en el mar. Era tanminucioso y
apasionante, que mi único problema literario sería conseguir que el lector lo creyera. No fue
sólo por eso, sino también porque nos pareció justo, que acordamos escribirlo en primera
persona y firmado por él. Esta es, en realidad, la primera vez que mi nombre aparece
vinculado a este texto.
La segunda sorpresa, que fue la mejor, la tuve al cuarto día de trabajo, cuando le pedí a
LuisAlejandro Velasco que me describiera la tormenta que ocasionó el desastre.
Consciente de que la declaración valía su peso en oro, me replicó, con una sonrisa: "Es que
no había tormenta". Así era: los servicios meteorológicos nos confirmaron que aquel había
sido uno más de los febreros mansos y diáfanos del Caribe. La verdad, nunca publicada
hasta entonces, era que la nave dio un bandazo por...
tracking img