Trampa politica

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1257 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 1 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
La manipulación de las mentes a través de la cultura
Autor: Xatruch Morazán
19 octubre 2009

Esteban Hernández
El Confidencial
La manipulación de las mentes a través de la cultura

“La cultura siempre ha sido un campo de batalla”. Según el periodista José Javier Esparza, “es bien conocido que todo enfrentamiento ideológico se gana en los corazones y en el espíritu de la gente” y es poreso normal que las distintas visiones del mundo traten de encontrar a sus adeptos a través de las creaciones populares. Pero el que no haya una cultura neutra no puede legitimar, afirma Esparza, actitudes perniciosas de cineastas como Alejandro Amenábar , quien “desprecia, manipula y retuerce los hechos para obtener un rédito político inmediato”.

El estreno de Ágora ha vuelto a soliviantar asectores de la sociedad española que no entienden que se utilicen las narraciones cinematográficas para criticar sus creencias al tiempo que ha servido para relanzar el debate que debe jugar la cultura en la sociedad; máxime cuando se está debatiendo en este instante un nuevo modelo de subvenciones para el cine. Algunas voces, como la de Esparza, coautor de Guía políticamente incorrecta de lacivilización occidental (Ed. Ciudadela), creen que existe un interés partidista en mantener un papel preponderante del Estado en la financiación de la cultura: “Desde Felipe González , los socialistas confiaron la mayor parte de la gestión cultural de este país directamente a sus amigos. El caso más notorio es el de la SGAE pero ocurre en muchos más sectores”.

Sin embargo, como afirma el diputadodel PP José María Lasalle, el asunto del aprovechamiento político de la cultura trasciende con mucho la sociedad española contemporánea. “Somos deudores del modelo que Gramsci introduce en los años 20 y 30, según el cual, como ya es inviable que las sociedades burguesas giren hacia el marxismo político, hay que intentar cambiarlas desde la cultura. Esta idea se propaga desde Francia, asumiéndose quela cultura tiene que ser necesariamente de izquierdas, una creencia que han hecho circular con suma inteligencia”. También, advierte Lasalle, han existido modelos que han intentado replicar esta postura, desde el otro lado del espectro ideológico, con sus mismas armas. Algo que el diputado no comparte: “cualquier persona medianamente informada es consciente de que la cultura no ha sido ni es dederechas o de izquierdas. Analizarla en estos términos es una forma de hemiplejia social”. Más al contrario, lo que la sociedad debe promover a través de los poderes públicos “es un modelo de eficiencia que permita al artista trabajar como él quiera, desterrando así la idea de que este terreno es un campo de enfrentamiento entre unos y otros”.

Y esa es la dirección, afirma Lasalle, hacia la queestán girando nuestras sociedades. Desde luego, porque “los intelectuales de izquierda han dejado de ocupar ese lugar de referencia que albergaron durante el siglo XX”; también porque “ya no queda nadie en la izquierda que reivindique el discurso de Marx de revolución y cambio social”. Pero, sobre todo, porque estamos ante una nueva dimensión del intelectual, “cuyo componente crítico respeto delas sociedades de masas trasciende las categorías tradicionales. Los intelectuales hoy predominantes, como Lipovetsky o Sloterdijk, o Savater en España, no son ni de derechas ni de izquierdas. Más bien practican la antipolítica, quizá porque los partidos nos hemos ganado las críticas a pulso”.

Sin embargo, hay quienes afirman que este cambio de los tiempos también trae consigo un deterioropalpable en la tarea del intelectual, quien no sería ya otra cosa que un empresario de sí mismo que se preocupa, sobre todo, por adecuarse al mercado. Según esta visión, lo que importa de una novela o de una película no es que posea calidad formal o que sea socialmente útil, sino que produzca beneficios. Y eso sería un grave problema para la cultura. Y para la política, afirma el ensayista y filósofo...
tracking img