Tres relatos

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  • Publicado : 24 de agosto de 2012
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BAJO EL GUANACASTE



Rubén tenía las manos llenas de carbolina y el ternero que estaba curando yacía todavía maniatado en el suelo, pegando berridos y chorreando sangre por los agujeros de donde le había extirpado unos tórsalos que lo tenían afligido cuando aquellos dos hombres se le acercaron para preguntarle por el maestro cubano.


Uno de los hombres lanzó una palabrota cuando elternero, encabritado, casi lo bota al desatarlo Rubén y pegarle una palmada en las ancas.


Al final de la hondonada, casi a la orilla de la quebrada se divisaba el rancho de Justino. Desde el alero pajizo de la humilde vivienda se escuchó el grito del campesino.


-¡Rubén, dejá ese ternero y vení que ya está lista la comida!.


Rubén se limpió las manos sobre la pernera del pantalón sucio porel lado que cubría las raíces de aquel frondoso guanacaste. Enrolló el mecate de cabuya y se lo echó al hombro.


El más chaparro, mientras le clavaba la mirada, insistió: -Así que vos decís que en esta comarca no hay maestros cubanos.


-Como no, si hay,...o mejor dicho,... había. Lo que pasa ej que se jue enfermo y mandaron a decir que ya no va a regresar, que ya no va ver maistro.-Apurate Rubén, se te enfrían los frijoles!! -insistió Justino desde el patio del rancho, colocando las manos como bocina.


-¿Quién es ese jodido viejo que te grita? -le preguntó de mal talante uno, el que más insistía.


-Ej mi tata. -le aclaró Rubén.


-Mirá jodidó, es mejor que nos digás la verdad. -le exigió impaciente e imperativo el otro, el que andaba con un machete.


-Idiaypuej, y pa quelej voa mentir, si yo nijo tengo en esa ejcuela. -contestó Rubén con su acento campesino. El otro hombre comentó:


-Hombré, a pues es cierto lo que nos dijeron en los demás ranchos, mejor monoj que aquí no hay nada, no hay ni mierda de maestro.


Se fueron por el camino que se perdía en el guayabal en dirección a la montaña.


Rubén los miró marcharse.


Se agachópara meterse el ruedo del pantalón entre las botas de hule para no enlodarlo más.


Se limpió el sudor de la frente con una esquina de la camisa


Se acomodó el sombrero de pita.


Recogió el machete y apresuró el paso hacia la casa.


Por la tarde debía ir a la comarca vecina pues tenía reunión metodológica con sus demás compañeros dela brigada de maestros cubanos.




Carlos Aguirre Marín

1980 Año de la alfabetización



CLAVITO.




Si a mediados de 1980 o de 1981, Mariano Clavo, maestro del contingente cubano y más conocido como Clavito, hubiera lanzado su candidatura para alcalde de Morrito, pequeño pueblo situado a orillas del Gran Lago de Nicaragua, hubiera ganado arrolladoramente.


No creo queexistiera un solo contrincante capaz de hacerle sombra, nadie le hubiera ganado. Es más, creo que el pueblo lo hubiera elegido por aclamación. Difícilmente se hubiera podido encontrar una persona que intentara enfrentársele en unos comicios de popularidad. Tenía a todos los morriteños en la bolsa.


Ese negrito flaco, de espejuelos, jodedor, alegre, risueño, era el rey de Morrito. Todo conseguía,nada se le dificultaba.


Cualquiera de nosotros que llegara por allá y quisiera conseguir un caballo para meterse en la montaña, pues...no había más que hablar con Clavito y el caballo estaba asegurado.


Si te quedabas sin combustible y lo necesitabas urgentemente para el motor fuera de borda, pues ... Clavito lo conseguía.


Si te agarraba la noche y no tenías albergue,...Clavitogolpeaba cualquier puerta y ya tenías casa, comida y cama.


En Morrito era el consíguelotodo de la Cruzada.


No le faltaban cigarros aunque se atrasara el envío de Cubatécnica ni le faltaban amigos que le invitaran a una cerveza o a un refresco.


El tal Clavito era un tipo completo...Sí señor.


¿Qué cómo lo logró?...¿Eso me preguntan?


Já!! ... Además de su carácter alegre, de su...
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