Tristesa

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Los goles y el tiempo
Juan Villoro
La Jornada Semanal, 15 de febrero de 1998
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  En junio de este año se celebra el último campeonato mundial de futbol del siglo XX. Nos unimos a la anticipación que el cotejo ha suscitado en la cultura de masas con este ensayo sobre el papel que el tiempo juega en el más popular de los deportes.
 
a la memoria de Juan Nuño
Ay de un club que no cultivasantas nostalgias.
Nelson Rodrigues
 
El tiempo es el gran estratega del futbol. El partido dura 90 minutos, una jugada ocupa unos cuantos segundos y cinco o seis jugadas definen el marcador. En otras palabras, el problema estriba en qué hacer con los 89 minutos restantes.
La esencia del partido es el triunfo; sin embargo, el aficionado suele decepcionarse con las golizas, incluso con las quecaen a su favor. Un 6-0 huele mal, sugiere que anotar es cuestión de suerte, relaja en exceso a los ganadores, les da una confianza tan turbadora que llegan en piyama al siguiente partido. Acaso estemos ante el único deporte donde los tantos pueden ser un desperdicio; sólo si el adversario contesta con la misma furia, la borrachera de goles es legítima (un caso emblemático: el Barcelona 5-Atléticode Madrid 4, después de que el Barcelona perdía 3 a 0). Jugar bien no significa anotar en cada avance, a la manera del basquetbol, sino dominar al rival con amenazas potenciales. La pelota que duerme en el empeine de un líbero cobra sentido por sus destinos posibles, inminentes: los huecos a los que pueden llegar los delanteros. Salvo en las grandes casualidades -que también son estratégicas-,quien gana el partido es quien controla los amagues, los 89 minutos en los que el balón es un peligro conjetural.
En "Teoría de los juegos'', uno de los ensayos que integran su admirable Veneración de las astucias, Juan Nuño se ocupó de la especificidad temporal del futbol. Otros deportes carecen de una duración determinada y pueden interrumpirse a solicitud de los entrenadores. Por ejemplo, elbeisbol ignora la cronología con soberano desdén. Como en la Odisea, la meta es volver a casa, pero la rapidez del viaje depende de los reflejos de los peloteros.
Todo juego entraña una suspensión del flujo habitual de la vida; bajo los ardientes reflectores, las canchas obedecen a reglas y propósitos artificiales. En este caprichoso universo, el futbol se distingue por un rasgo de inquietantenaturalidad: no dispone de recursos para detener el tiempo. "Un partido de futbol es más angustioso y dramático que otro juego cualquiera -escribe Nuño-, porque, en él, el tiempo corre paralelo al tiempoÊde la existencia humana. La pasión que genera el futbol hunde sus raíces en la oculta presencia de la muerte, que está presidiendo todos los actos humanos, cada vez que esos actos se miden con el pasodel tiempo.'' Los minutos que avanzan afuera del estadio coinciden con los del partido. En el futbol americano, un pase incompleto detiene el reloj; en el tenis, la "muerte súbita'' puede ser tan larga como el equilibrio entre los oponentes. En cambio, en Maracaná el tiempo conserva su insistente capacidad de menguar el destino. De ahí la dimensión épica de quienes saltan a enfrentar la muerte aplazos. Ni siquiera el decepcionante 0-0 garantiza una prórroga. Sólo en casos excepcionales, que deciden un campeonato o una clasificación, el partido se somete a la terapia intensiva de los penales o el "gol de oro''. Para el espectador estas amargas soluciones están más cerca de la ruleta rusa que del futbol.
La tiranía del reloj suele ser desafiada por toda clase de estrategias mentales. Enlas tribunas, esos seres ajenos al recato que llamamos "porristas'', "hinchas'' o "tifosos'' le otorgan un pasado a la contienda; los 90 minutos se revisten de una duración ilusoria, son el episodio actual de una vasta genealogía de afrentas. El balón al fondo de las redes enemigas tiene mérito estadístico, pero sobre todo cobra agravios pendientes. El pedigrí de una anotación depende de una...
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