Una buena comunicación base de la armonia

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  • Publicado : 29 de enero de 2011
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Una buena comunicación, base de la armonía.
Para que los niños obedezcan nuestras reglas debemos asegurarnos de que las han entendido y eso nos obliga a ser precisos. Si tenemos claridad en lo que estamos pidiendo y en las razones que lo sustentan, podemos encontrar una forma sencilla y directa para transmitir el mensaje a nuestros hijos.

En cada familia se enfrentan o confluyen historiasdiferentes, maneras de ser, de pensar y de ver el mundo, que a través del diálogo van encontrando coincidencias y puntos de vista divergentes. El diálogo es la base para construir un proyecto de vida en común, que enriquezca a cada persona en un clima de respeto.
Cuando la pareja conversa sobre sus creencias, principios, valores y proyectos su relación se consolida. La presencia de los hijos losimpulsa y motiva a generar y dar continuidad a este diálogo.
Aunque el algunas familias los padres se han separado y ya no viven juntos, continúan compartiendo la responsabilidad y el compromiso de educar a sus hijos. Entonces, a pesar de las diferencias que existan entre ellos, han de buscar los espacios y estrategias que les permitan llegar a acuerdos básicos para formar a sus hijos.

A veces,es la madre o el padre quien asume la responsabilidad de educar, con apoyo, quizá, de la familia cercana, de los abuelos o los tíos. Los adultos que comparten esa responsabilidad, aun cuando no sean los padres, necesitan mantener un diálogo abierto para orientar la educación de cada niño.
Puesto que usamos muchos lenguajes, ( el de los dichos, los gestos, las actitudes ) y como nuestros hechostambién hablan, es importante aprender a darles coherencia. Ésta sólo es posible si mantenemos una comunicación honesta y profunda con nosotros mismos. Sólo sabemos con certeza lo que queremos comunicar, si tenemos claridad en lo que pensamos y lo que sentimos, podemos mandar mensajes suficientemente claros al otro.
Aunque cada persona tiene su propia manera de comunicar las cosas, ambos padresdeben colaborar para que los niños vivan en un entorno incluyente que les permita sentirse libres para expresar lo que son, lo que siente y lo que desean. También corresponde a los padres animar a sus hijos (a medida que van creciendo) a decidir por sí mismos.
El amor y la aceptación sustentan el diálogo familiar. Si aprendemos a comunicarnos con palabras sinceras y respetuosas, los niños recibiránmensajes de estímulo y así podrán satisfacer su necesidad de autoestima y pertenencia a su familia. El niño tiene derecho a sentirse amando como el ser único e irrepetible que es. El amor de los padres no está condicionado a lo que hace o deja de hacer. Sin embargo necesita saber qué conductas son aceptables y cuáles no.
El reconocimiento ayuda a los hijos a reafirmar su propio valor, capacidadpara enfrentar las tareas y los retos, y les permite desarrollar recursos para resolver problemas. Esto los hará sentirse seguros de sí mismos. Por el contrario, cuando un niño recibe mensajes desalentadores, que lo culpan, menosprecian y rechazan, le generan una sensación de devaluación, que provoca rebeldía y resentimiento.
Para que los mensajes de aliento y reconocimiento que damos a nuestroshijos realmente refuercen su autoestima, tienen que ser auténticos, verdaderos, deben reconocer su esfuerzo, sus logros y las actitudes que queremos estimular en ellos.
A veces los padres no somos conscientes de cómo nuestros mensajes pueden devaluar y desalentar al niño. Cuando estamos molestos, fácilmente soltamos frases como: “tenías que ser tú”; “yo ya sabía que no podía confiar en ti”;“¿sería mucho pedir que hicieras tu tarea?”. Con ironías, burlas, apodos, etiquetas, comparaciones e insultos no lograremos que la conducta del niño mejore, pero sí conseguiremos que se sienta mal consigo mismo y con los demás.
Otra forma de devaluar al niño (sobre la que los padres hemos de tomar conciencia) es la sobreprotección. Cuando hacemos por él aquello que es capaz de realizar por sí...
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