A un clavo ardiendo

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UN CLAVO ARDIENDO
Relato corto

LEMA: Casín

I

José se decidió por fin a llamar al destacado doctor Lucas. Es un médico extranjero, concretamente deAntioquía, de formación griega, quien, desde hace unos meses, ha abierto consulta en Nazaret. Cuando el doctor Lucas encargó a José el mobiliario de su despacho, ambos congeniaron y desde entonces mantienen muy buena relación. José quiere que el doctor visite a su esposa María que está en avanzado estado de gestación y además está muy decaída, inapetente y como cargada de melancolía.

El doctorLucas, después de reconocer a María, llamó aparte a José y le dijo:

-No te preocupes. Tu esposa se recuperará. Aunque no quiera, oblígala a comer. Dale sobretodo lentejas, cebollas, pescado, higos, leche y miel. Que coma tres veces al día. Procura también que una vez a la semana, la desnuden y la laven de la cabeza a los pies con agua templada. Esto que lo haga alguna sierva en la que tu esposaconfíe o su hijas. A partir de ahora tú ya no la toques. Y que todos sus hijos le demuestren cariño y devoción. Por cierto ¿Cuántos hijos tienes ya?

-Cuatro-contestó José, acompañando su respuesta con un gesto de la cara que quería transmitir disculpa, humildad y vergüenza pues sabía que eran pocos para un hombre de de su edad- Y añadió: ¡pero María es joven!

-Sí, tienes razón, tu esposa esjoven pero si quieres seguir mi parecer, que éste sea el último. María no está para más embarazos. Que uno de tus hijos venga a mi casa y le daré unas flores y semillas que herviréis y de ese hervido le dais tres tazas al día.

-Gracias, Lucas. Irá mi hijo mayor, Santiago. Y dime lo que te tengo que pagar.

-Nada, José, no me debes nada. Soy yo quien te debe a ti. (Se refería a los trabajos decarpintería que el doctor Lucas le había encargado y que José no había querido cobrar)

José siguió al pie de la letra las recomendaciones del doctor y María progresaba en su embarazo con un aspecto cada vez mejor.

Todo parecía que iba a llegar a buen fin sin más dificultades cuando un decreto del emperador César Augusto puso en apuros a José y el embarazo de María. Según ese decreto todoslos súbditos del Imperio debían de empadronarse en la ciudad de origen. Así que José no tuvo más remedio que coger el mejor medio de transporte del que disponía, un burro dócil y obediente de seis años, enjaezarlo a la mejor manera y partir con María hacia Belén a ver si conseguía estar de vuelta antes del parto.

Tardaron ocho días en hacer los 150 kilómetros que separan Nazaret de Belén. Alsexto día llegaron a Jerusalén y como era viernes tomaron una posada en la que descansaron durante todo el sábado. El domingo a medio día llegaron a Belén. José estuvo buscando posada pero no fue posible encontrar nada. Las pocas casas de huéspedes estaban abarrotadas precisamente por lo del dichoso decreto de César Augusto. Para colmo de nervios, María comenzó a sentir contracciones.

-Tendremosque buscar algún sitio apartado porque la criatura viene-le dijo María a su esposo-.

Estaba en estas cavilaciones José, con el corazón encogido por no ocurrírsele forma de salir del aquel apuro cuando un joven se le quedó mirando con actitud interrogativa.

-Perdona-le dijo-¿tu no eres José hijo de Jacob?

-¡Hombre, qué alegría verte! Tu eres Ozías hijo de Ezequías. Te he reconocido. ¡Cuántotiempo sin vernos! Esta es mi esposa María que está en cinta y con dolores de parto. Iebarejejá H’ (que Dios te bendiga).

-Iebarejejá H’ José- contestó Ozías, su primo.

Los dos primos-José y Ozías-habían convivido en la infancia, cuando José vivía también en Belén y habían congeniado muy bien, siendo verdaderos amigos además de primos.

-Ozías, tengo un serio problema. María está a punto...
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