Agonia magica

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Agonía mágica
CARLOS A. GRACIANO

Magia, un concepto cuyo significado ha sido difamado, despreciado, vilipendiado y casi prostituido con el transcurso de los siglos. Antiguamente, cuando el Hombre era más simple y aún no había nacido la creencia en la divina racionalidad, la Magia campaba por doquier, cómoda, en paz con el resto de las fuerzas naturales. Era querida, respetada e inclusotemida, pero nunca nadie dudó de su existencia. ¿Tendría sentido acaso cuestionar la certeza de los árboles que pueblan nuestros maltratados bosques, de los pájaros que alegran la mañana con sus trinos, del viento que domina con su voz el firmamento? No, en absoluto; cualquier teoría que negara su presencia, que considerara tales elementos, u otros similares, como ficticios sería rápidamente tachada deinsensata e infundada. ¿Por qué, pues, el Hombre contemporáneo se niega a aceptar algo tan cotidiano como la magia? ¿Miedo quizás? Tal vez.
Seguramente miles de voces se alzarán, tras leer el anterior renglón, proclamando que la Magia, aún aceptando su existencia, no puede calificarse de cotidiana. Se equivocan, la Magia nos rodea, nadamos en ella, vivimos gracias a ella, pero vuestra racionalceguera os niega su visión, su disfrute. ¿Qué hay más mágico que el amor verdadero que hace que los seres humanos consigáis cotas más allá de vuestras posibilidades? ¿Qué hay más mágico que el cariño que puede unir a una pareja más allá de la muerte, que la llegada de un pequeño bebé, que la sonrisa de un niño, que un beso apasionado? ¿Puede acaso la razón explicar ese sentimiento que llena vuestraalma cuando finalmente la ecuación por la que una mujer puede enamorarse de un hombre, o viceversa? Pero, no nos equivoquemos, la Magia no es sólo amor, o sentimientos positivos, es otras muchas cosas, mundanas muchas, espectaculares otras y crueles las más. La Magia, en definitiva, es causa y consecuencia, está tan intrínsecamente ligada a la Humanidad que, quien conoce ambas, no sabe distinguirdonde empieza una y donde acaba la otra.
Pero, al igual que vosotros, aún sin saberlo, necesitáis de lo inexplicable, de lo irracional; la Magia necesita de vosotros. Como ya he dicho, la existencia de lo uno sin lo otro es imposible, inviable, y vuestro desprecio hacia esa fuerza que nos rodea nos está conduciendo hacia la perdición. El reino del pensamiento es el reino del olvido, de ladesidia, el aburrimiento, la monotonía… Y, de seguir por el camino que parecéis haberos marcado, os dirigís inminentemente hacia él.
Nerviosismo, neurosis, locura… Síntomas de vuestra grave enfermedad. Al negar a vuestra protectora os estáis negando a vosotros mismos. Pero ella, ella también está sufriendo mucho, muchísimo, su poder es cada vez más débil, más imperceptible. Antes, cuando el Hombre vivíaen paz con su entorno, la simbiosis era perfecta y la Magia rebosaba poder y energía. Era la época de los grandes magos, de aquellos seres dotados especialmente que podían moldear la realidad a su antojo. En aquellos tiempos, incluso las existencias más ínfimas, las más sencillas, eran capaces de realizar prodigios inexplicables bajo estados de presión o de sentimientos profundos.
Siemprerecordaré a Fernando, un sencillo campesino que habitaba en el centro de la Península Ibérica, hace mucho, mucho tiempo. Era un hombre limitado, sin grandes pensamientos, sin grandes proyectos. Se conformaba con disfrutar del día a día de la vida, de las cosas sencillas: el campo, sus cultivos, sus hijas, su mujer. Ese póker de ases lo era todo para él y diariamente daba gracias por haber vivido unanueva jornada de su sencilla existencia. Cierto día encontrábame yo recogiendo muestras de una extraña clase de flor que había descubierto hacía poco, cuando lo vi volver, a la hora acostumbrada, del cuidado de sus cultivos. Era casi de noche, una noche que se presentaba clara y despejada. Miles de estrellas comenzaban a insinuarse en el firmamento y una suave brisa esparcía por doquier el olor a...
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